Capitulo. 6

3407 Words
Eva se sentía en las nubes ¡Podía calificar su primera cita como la mejor de la historia! Se había divertido mucho con Dean, y contrario a todo lo que sus molestos nervios le hicieron creer, no hizo el ridículo con alguna tontería estúpida, ni ocurrió nada de lo que pudiese arrepentirse luego. — ¿La ha pasado bien, señorita? — Preguntó Dean mientras caminaba junto a ella. — Ha sido muy divertido, no tenía idea de que aun existían lugares así — Comentó ella con una sonrisa. No podía estar más feliz. El silencio volvió a envolverlos, pero por extraño que pareciese no resultaba incomodo; Dean unió sus manos generando una burbuja de agradables sentimientos alrededor de ellos. En cierto modo no quería que el día terminase pues se sentía muy bien junto a él. Pero todo tiene un fin y tras unos minutos Dean se detuvo frente a la puerta de su casa. Su pecho volvió a hincharse del nerviosismo en cuanto él se posiciono frente a ella. Quería saltar de la felicidad. — Oye, Eva... — Susurró dirigiéndole esa mirada que lograba derretir su corazón. — Me lo pase muy bien hoy. Eres una chica increíble y... Me gustaría que se repitiera — Pidió él en un murmuró que la enterneció. — Me encantaría — Consiguió tartamudear con los nervios a flor de piel. Sentía como si su corazón fuese a salírsele en cualquier momento fuera del pecho ¡El chico que tanto le gustaba parecía corresponderle! Él le sonrió feliz de que aceptara y tiró de ella un poco para acercarla a él. "¡Ay que me muero! Me encanta esa sonrisa" Tuvo que reprimir un chillido de alegría en cuanto el chico de sus sueños le obsequió un dulce beso en la mejilla que la paralizó. Otras chicas dirían que era una tonta por emocionarse por eso, pero para ella ese leve contacto conseguía llevarla a las nubes. No pudo evitar sonrojarse y sintió que se derretía al verle sonreír. — Hasta el lunes señorita — Susurró él erizándole la piel. Dean se despidió con la mano y ella a duras penas le correspondió el gesto, tenía un remolino de sentimientos dentro de sí que terminaron dejándola completamente atontada. Con manos temblorosas logró abrir la puerta y en cuanto entró y estuvo segura de que nadie podría ver su dramatismo, se recargo de la puerta intentando recuperar el aire perdido durante el día. — Ay... Este chico hará que mi corazón explote como palomitas — Suspiró emocionada. Sacudió la cabeza intentando centrarse un poco, no podía vivir en las nubes siempre ¿No? Pero su alegría se desvaneció en cuanto divisó algunas manchas de sangre en la alfombra de la escalera… Su piel se erizo y no pudo evitar pensar lo peor. — ¿Tita? — Murmuró acercándose para ver mejor. — ¡Tita! — Gritó al no recibir respuesta. Un escalofrió recorrió su cuerpo y ese mal presentimiento se incrementó... No podía negar que desde aquel suceso estaba algo paranoica y algunas cosas no hacían más que generarle un cumulo de asfixiantes sentimientos. Sin poder controlar su miedo entró en desesperación lanzándose a correr imprudentemente escaleras arriba. — ¡Tía Irina! — Llamó a gritos totalmente aterrada. Pero en cuanto llegó al último escalón sintió como si hubiese chocado con una pared… Todo estaba en orden y su Tía, como siempre, estaba recostada en el sofá viendo una película. Los espantosos nervios se transformaron entonces en una molesta sensación en la boca de su estómago, sentía que en cualquier momento un monstruo saltaría de alguna parte de la habitación. — ¿Eva? ¿Qué te pasa? — Preguntó Irina al verla tan alarmada. "¿Lo ves? todo normal. No pasa nada. El suceso en el cine fue solo eso, un suceso desafortunado. Los hombres que crees haber visto ocultos en esquinas son solo parte de tu imaginación. Nadie esta siguiéndote y nadie va a hacerte daño. Debo hacer caso a la parte razonable de mi mente. Debo calmarme" Eva solo pudo negar con la cabeza, se negaba a contarle sobre su irracional miedo, pues al fin y al cabo de nada servía preocupar a su ya paranoica tía. Tras un suspiro con el que intentó calmar las voces de su cabeza, se acercó a ella fijándose en el pequeño corte que tenía en la frente y en su nariz levemente hinchada. — ¿Qué te paso? Vi sangre en la alfombra — Murmuró revisándola con cuidado. — Ah eso — Señaló Irina restándole importancia con un gesto. — Pues aquí la torpe de tu Tía que se tropezó al subir las escaleras. Ya limpiare eso luego. — Irina parecía sumamente tranquila, sin embargo pronto cambió el ritmo de la conversación. — ¿Y qué tal tu cita? "¿Torpe?... Primero se destruye la Torre Eiffel antes de que Irina Bach cometa una torpeza. Si algo he aprendido de ella es que todo lo que hace es premeditado. ¡Todo! ¡Incluso lo que cenara hoy! Y un error, por minúsculo que sea, le molesta horriblemente. " Sin embargo no quería seguir preguntándole pues sabía muy bien que si su tía intentaba ocultar algo, agobiarla con preguntas sería totalmente en vano; desviaría la atención hasta conseguir que se cansara. No indagaría, no tenía sentido; si era algo importante sabía que ella se lo contaría tarde o temprano. — Bastante bien, me pidió que volviera a salir con él — Comentó algo avergonzada. — ¿Y cuando podre conocerlo? — Preguntó Irina con picardía logrando que Eva se olvidase completamente de lo sucedido. — ¡Tita! — Chilló ella enrojeciendo de la vergüenza. — No somos novios, ni nada... Es solo un amigo — Aclaró, aunque no podía negar que la sola idea de ser solo amigos la desilusionaba un poco. — Por ahora — Se burló su Tía logrando que corriera a su habitación para evitar charlas incomodas. Agobiada con sus propios sentimientos se encerró en su habitación, sabía que Irina tan solo intentaba molestarla y sacarle algo de información en el proceso, pero estaba tan nerviosa que tan solo quería lanzarse en su cama y esperar, por una vez, el día lunes. Ahogó un grito de emoción en su almohada en el intento de drenar la energía acumulada por su entusiasmo, y finalmente sacó su celular dispuesta a contarle a Alizée todo lo sucedido; pero entonces Irina entró en la habitación llamando su atención. — Hey, aun no terminaba de hablar — Se quejó Irina apoyada en la puerta. — Tita — Se quejó en el intento de aligerar el ambiente y hacerla reír. — No quiero charlas incomodas. — Pidió exagerando su reacción. Generalmente su Tía siempre se reía con sus ocurrencias pero esta vez su la rubia solo se sentó en la cama junto a ella. En definitiva algo pasaba y no sabía si quería saber el qué. — Esta bien, pero yo si tengo algo que contarte. — Anunció captando su total atención. — No me mires así, no es nada malo. — Aseguró su Tía al comprender lo que pensaba. — Hable con el padre de Alizée hoy... Vaya… Aquello era lo que menos se esperaba. — ¿En serio? ¿Qué quería? ¿Cómo esta? — Preguntó a la carrera totalmente sorprendida. ¿En qué momento habían terminado reuniéndose?; si ella, que llevaba más de un mes siendo amiga de Alizée, apenas lo reconocía por posters publicitarios y tan solo le había visto aquella noche que fue personalmente a buscar a Alizée. — Bueno... En resumen esta algo preocupado por la seguridad de Alizée — Explicó, Eva asintió lentamente… Se lo esperaba después de lo sucedido. — Ahora que se postula a presidente, se asusto mucho con lo que les ocurrió en el cine… Así que me pidió que la cuide. Eva repitió las palabras de su Tía en su mente, nada de eso tenía sentído para ella. ¿Por qué su tía y no un guardaespaldas profesional? ¿Por qué ahora y no cuando ocurrió el incidente? Era algo absurdo. — Pero esos hombres ya están en prisión ¿No? — Preguntó en un hilo de voz como si temiese que alguien pudiera escucharlas, un escalofrió recorrió su cuerpo de solo recordarles. — Si. — Se apresuró a confirmar Irina devolviéndole el aliento. — Pero aun así, él está preocupado y si te soy sincera yo también Eva... Nadie sabe lo que puede pasar en este tipo de situaciones, y lo que ocurrido nos demostró que ustedes no están exentas del peligro. Eva elevó la mirada al instante, aquello no le gustaba nada. En primer lugar su Tita no era un superhéroe y si llegaba a darse una situación similar a la del cine… Ella podría salir herida. Además comprendía muy bien que el odio político no era algo ficticio precisamente y que al ser amiga de Alizée, ella también podría correr peligro. Pero simplemente no le agradaba hacia donde las estaba llevando aquella conversación. — Esto ya es sobreprotección ¡No somos niñas pequeñas! Si esos hombres ya no pueden hacernos daño, entonces esto es absurdo — Se quejó ella, no le hacía ni una pizca de gracia tener a su Tía de niñera. — Eva... — Intentó razonar su tía pero no iba a permitírselo. — Sí ya sé que no recuerdo casi nada de lo que paso. — Espetó molesta consigo misma. — Si quieres cuidar a Alizée bien, pero yo no necesito niñera. — Eva — Le advirtió su Tía, pero ella no se retractaría tan fácilmente. — Pues lo siento mucho, pero tu mal carácter no me hará cambiar de opinión. Así que quieras o no, ya acepte el trabajo que me dio el padre de Alizée. Seré su chófer de ahora en adelante y estaré al tanto de ambas. Ofuscada observó a su tía salir de la habitación con aquella mirada gélida que tantas veces le dejó sin palabras. ¡No era justo! le molestaba horriblemente que la tratasen como a un bebe. "Sé que no soy precisamente una adulta ¡Pero tampoco soy una bebe de pañales! Puedo ir y venir del colegio, la tienda o cualquier otro lugar sin problemas" Sin embargo sabía que poco o nada podía hacer, su tía era sumamente calculadora y no tomaba una decisión a la ligera. Si decía que tomaría el trabajo entonces nada se lo impediría, ni siquiera su enorme molestia. Aun así no tardó en escribirle a su amiga para darle la noticia, esperaba encontrar algún tipo de consuelo o al menos contar con el apoyo de su amiga para quejarse de la injusticia que estaban cometiendo. Pero Alizée simplemente parecía resignarse ante la situación… […] — Eres demasiado tranquila ¿Cómo puedes no molestarte? — Se quejó Eva esa mañana. — Y tu demasiado rebelde. — Le recriminó su amiga. — Solo quieren cuidarnos ¿Qué tiene eso de malo? — ¡Nos están tratando como bebes! — Replicó ella. Estaba realmente enojada y la tranquilidad de Alizée no hacía más que frustrarla. Llevaba toda la mañana quejándose y su ánimo no parecía mostrar ninguna señal de mejorar. Alizée tan solo sacudió la cabeza divertida y se dispuso a entrar al aula. — ¿A quién tratan como bebe? Alizée no tardó en lanzar una carcajada, pues la enorme llamarada del enojo pareció extinguirse en la pelirroja en menos de un segundo. Dean se había unido a ellas en el salón tomando desprevenida a Eva al rodear sus hombros en un dulce abrazo. La chica enmudeció al instante, aun no superaba el huracán de sentimientos que le causo su cercanía el fin de semana ¡Y ahora esto! — Aquí la señorita, que amaneció de mal humor hoy — Se burló Alizée. "¡La mato! Está logrando que me sonroje más ¡Estoy segura! Mis mejillas arden. ¡Ay qué vergüenza! Trágame tierra y escúpeme en China" — Alizée... — Siseó entre dientes en una advertencia cariñosa — No es mal humor, es que estoy enojada con mi tía por tratarme como bebe. — Se quejó intentando despertar su cerebro del letargo que le ocasionaba el chico. Dean no tardó en reírse también y ella frustrada se alejó de ambos sentándose en su lugar antes de que la clase comenzara. No entendía por qué a ellos no les importaba aquello, sabía que su tía solo quería cuidarla ¡Pero le molestaba más que nunca su sobreprotección! Sin embargo su enfurruñamiento no duro mucho tiempo pues de pronto, en medio de la clase de física, una bolita de papel cayó en su mesa sorprendiéndola. Eva rápidamente observó a su alrededor dispuesta a estampársela en la frente al gracioso que pretendía molestarla... No estaba de humor para esas tonterías. Pero en cuanto divisó a Dean y observó cómo este le señalaba la bolita de papel su mal humor fue suplantado por curiosidad. "¿Estas enojada?" Eva no pudo evitar reírse disimuladamente y garabateo un "No" rápidamente en la hoja intentando no ser vista por el profesor y la arrojó de regreso, era absurdo que Dean fuese quien pagase por su enojo. No tardó en que la bolita de papel volviera a caer en su mesa y esta vez, divertida, la abrió rápidamente. "Encuéntrame detrás del colegio, junto al patio cuando suene el timbre. Quiero mostrarte algo" Eva observó a Dean confundida pero el solo le sonrió, decidió no preguntar y prestar atención a la clase... Aunque la intriga estaba matándola. Afortunadamente la mayoría de las clases la mantuvieron entretenida y cuando finalmente sonó el timbre estaba de muy buen humor, sin tardarse más de la cuenta salió del aula junto a sus compañeros mientras sentía como los nervios afloraban en su estómago. — ¿Qué pasa entre ustedes? Esas miradas... ¡Uy amiga! ¿Tienes algo que contarme? — Se burló Alizée dándose aire con la mano. — Ni yo lo sé Alizée, pensé que no le gustaba, pero tuvimos esa cita tan genial y luego me escribió algunos mensajes... Y ahora quiere que lo vea tras el gimnasio — ¿Y que estas esperando? — Alentó Alizée — ¿No te parece que es algo extraño ese repentino interés en mi? — Murmuró llevada por sus inseguridades. — Me gusta desde el día en que lo vi, pero él ni siquiera me miraba y ahora... Apenas nos conocemos. — ¡No seas tonta! — Gritó la castaña interrumpiéndola al instante. — Te gusta, le gustas. No pienses en tonterías y aprovéchalo. Tienes a tu príncipe azul, Eva. — Le animó cariñosamente. Eva se lo pensó un segundo, sus inseguridades siempre jugaron un molesto papel principal en su vida a pesar de lo mucho que se esforzaba por creer en sí misma. Se sentía estar viviendo un cuento de hadas pero sus pensamientos la hacían dudar. No quería seguir así… Alizée tenía razón, no podía pasarse toda la vida dudando de todo lo que hacía, si no se lanzaba a la piscina no aprendería a nadar ¿No? — Tienes razón... Gracias Alizée. Así que ignorando sus tontos pensamientos, cruzo el patio a la carrera… En cierto modo correr le ayudaba a drenar el nerviosismo, pero de nada sirvió pues en cuanto cruzó la puerta que daba al patio exterior del colegio pudo verle apoyado junto a una pared, su corazón comenzó a latir con fuerza cuando este le regaló una dulce sonrisa. — Hola… — Susurró sin saber muy bien qué hacer. — Hola. — Contestó él, divertido con la situación. — ¿Qué querías mostrarme? — Preguntó intentando ocultar su nerviosismo. Dean le sonrió nuevamente y tras hacer un gesto para que guardase silencio, tomó su mano generando un cosquilleo que la hizo sonrojar. Afortunadamente él no se dio cuenta pues no tardó en echarse a correr arrastrándola consigo. El chico era sumamente hábil pues consiguió llevarla a la parte trasera del colegió esquivando a los profesores que solían patrullar el patio. Las escaleras de servicio llamaron entonces su atención, por seguridad estaba habían sido rodeadas por una reja metálica bastante alta ya que la escalera parecía dar hasta la azotea. — ¿A dónde vamos? — Preguntó confundida. No esperaba aquello para nada. — Ya lo veras, te ayudare a saltar — Comentó él manteniendo el secreto con un guiño. Eva no tardó en reírse, en otras circunstancias no se hubiese atrevido a exponer una de sus mayores inseguridades. Pero estaba dispuesta a mostrarle un par de cosas sobre ella, así que se soltó de su mano y más segura que nunca escaló la reja con tal facilidad que dejó al chico atónito. En cuanto llegó arriba saltó al otro lado y divertida hizo gestos como si la vitoreara una multitud. — ¡Taran! Tal vez no era muy femenina ni delicada, pero podía ganarle a un atleta en una pista de obstáculos. Había aprendido tantas cosas con su tía, que subir una reja era un juego de niños tras hacer haber hecho escalada de verdad. — En definitiva eres la chica más increíble del mundo. —La alagó él impresionado. Esas palabras realmente le llegaron al corazón ¡Era tan lindo con ella! Otro chico seguramente se burlaría de ella alegando que mato el romance o algo parecido. Pero Dean era tan increíble... En definitiva estaba totalmente enamorada de él. Su príncipe parisino no tardó en seguirla y tras saltar la reja volvió a tomar su mano llevándola a subir las escaleras. Cuando por fin llegó arriba Eva observó casi sin aliento el horizonte. — ¿Qué te parece? ¿Te gusta? Era simplemente impresionante… Desde allí podía verse la ciudad, la Torre Eiffel, el río Sena, las calles, las personas. Era una vista increíble. La brisa fresca mecía levemente su cabello mientras admiraba el azul y brillante cielo que los cubría. La sensación de estar en las alturas era simplemente revitalizante. — Es increíble... Me encanta este lugar — Murmuró observando todo. — Entonces cumplí mi meta, impresionar a la chica más increíble del mundo —Bromeó logrando que se sonrojase. — Eres genial Dean — Consiguió decir con una sonrisa. Él la miro con dulzura y se acercó a ella haciendo que su corazón se acelerase y sus nervios se dispararan. Estaba tan feliz y enamorada de ese chico que incluso le asustaba. Pero había decidido hacerle caso a Alizée iba a disfrutar lo que tenia frente a ella sin pensar en lo demás. Dean le producía emociones tan intensas… — Eva yo... — Susurró el chico observando sus ojos con ternura. — De verdad me pareces la chica más linda, más inteligente, divertida y única del mundo — Soltó de pronto sorprendiéndola. — Y me gustas... — ¿En serio? — Murmuró con inocencia y una sonrisa se formo en su rostro al verle asentír. No se lo creía, tenía que estar soñando, era imposible que fuese tan perfecto ¿Verdad? — ¿Quieres ser mi novia? Eva sentía que se derretía y al mismo tiempo que explotaría de la emoción. Las palabras se atoraban en su garganta así que tomando valor decidió responderle como ella tanto deseaba. Con los nervios a flor de piel y manos temblorosas, deslizó sus manos hasta el cuello de la camisa de Dean, y sin dejar que sus pensamientos la detuviesen tiró de él sorprendiéndolo. El lindo castaño quedó entonces a su altura sumamente sonrojado, pero no estaba dispuesta a echarse atrás; así que tomando valor de cada minúscula célula de su cuerpo, cerro el pequeño espacio que aun quedaba entre ellos uniendo sus labios en un beso. Entonces el mundo se detuvo y un cosquilleo recorrió desde sus labios hasta la punta de sus dedos, se sentía flotar en una nube mientras saboreaba los labios del chico que tanto le gustaba. Era como si el resto del mundo desapareciera para ella y solo podía sentír el calor de Dean junto a ella, mientras jugueteaba con sus labios. — Tomare eso como un sí. — Susurró él erizándole la piel. "Aun no creo lo que hice ¡Lo bese! ¡Lo bese! No me arrepiento para nada, pero estoy aguantándome las ganas de gritar y saltar" Dean volvió a besarla entonces, acallando todos sus nervios y trasladándola de nuevo a ese mundo donde se sentía tan bien. No podía estar más feliz.
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