***NARRA JULIÁN*** Le aparté a Paloma varios mechones de cabello que cubrían sus mejillas, ella tenía el cabello revuelto y los labios encendidos siendo lo más hermoso que había visto en toda mi vida. Le robé algunos apasionados besos en sus labios y al notar que ya estaba muy cansada tuve que preguntar. –Paloma, ¿Estás segura? Si quieres podemos descansar. Su respuesta no se hizo esperar, ni por un segundo. –Más que nada – Respondió ella, mientras trazaba círculos en mi pecho con la palma de su mano. –Siendo así, me temo que todavía no me he portado mal, Paloma. En una fracción de segundo le di la vuelta dejándola boca abajo en el sillón, con sus pechos rozando la tela y su hermoso trasero pegado a mí. Paloma giró su cuello y me miró con esos hermosos ojos, dilatados y excitados po

