El insoportable nudo en la garganta está presente al dejar el teléfono de lado. Aquella sensación en el estómago que me avisa las inmensas ganas de llorar, ya están palpables y los ojos ya me pican. Sinceramente, lo que menos deseo es derramar más lágrimas, así que me trago el nudo, pestañeo varias veces y no pienso en lágrimas. No lloraré, no lo haré. Me harté de sentirme así, de sentirme perseguida y agobiada, ya me harté de toda esta situación y es hora de poner un pare en todo esto y saber con exactitud qué carajos está pasando aquí, ya me harté de ser el ratón en este juego con el gato, ya me harté... Respiro profundo y vuelvo a tomar el aparato, busco el número de Mike e intento llamar, pero una extraña sensación se plasma en mi pecho y preguntas me llegan a la mente. ¿Acaso es t

