Capítulo — Silencios y Distancias Los días pasaban como un reloj descompuesto: lentos, pesados, cargados de silencios. El celular de Clara vibraba una y otra vez, pero ella ya no contestaba. Ni a Martín, ni a Olivia, ni a Carlos. Ni siquiera a Mateo, que había intentado con mensajes breves, tímidos, casi suplicantes después de esa charla que también le rompió el corazón. Todos quedaban en visto, como un muro frío entre ella y el resto del mundo. Sabía que estaban bien. La asistente de Clara, con tacto y discreción, respondía por ella los mensajes básicos. “La bebé está bien, Clara está ocupada, gracias por preguntar.” Era suficiente. Clara no necesitaba darle más información. No quería dar más.Eso creía ella. Su refugio eran sus hijos, esos ojitos inocentes que la miraban con amor sin

