Capítulo — La Carrera del Corazón El día de la revelación amaneció luminoso, especial. Faltaban apenas unos días para que Clara cumpliera las treinta semanas de embarazo, y el secreto estaba intacto. Mateo no había tenido problema en guardarlo, porque ni él mismo lo sabía: el sobre sellado había quedado en manos de la asistente de Clara, encargada de las fotos y de preparar el último juego, la revelación final. El sol, alto en Maldonado, parecía bendecir los momentos importantes. Clara se había despertado nerviosa, acariciándose la panza una y otra vez como si buscara calmar a la pequeña vida que latía en su interior. Martín no se separaba de ella ni un segundo, orgulloso de acompañarla. Ya habían recuperado el local, y Clara le había prestado diez mil dólares para que tomara personal y

