Capítulo 25 – La Soledad de los Justos El lunes por la mañana se presentó con un cielo pálido y tibio, como si no supiera qué ánimo tomar. Pero Olivia sí lo sabía. Ese día iba a dejar de ser una madre dolida para convertirse en una madre decidida. La cita estaba hecha. El café elegido era discreto, de esos que conservaban aún cierto olor a madera y nostalgia. Medina había aceptado creyendo que se trataba de un tema legal, quizás un consejo sobre abogados. Nunca imaginó lo que iba a escuchar. Vestía como un hombre que se había jubilado sin demasiada ceremonia: camisa abierta, reloj de pulsera, el paso algo lento pero el corazón tranquilo. Después de perder a su esposa, se dedicó a pescar y a cuidar poco. Ni siquiera supo en profundidad qué había hecho Julieta durante esos años en el extr

