Capítulo — La noche en que empieza el juego Martín Saavedra se miró al espejo por tercera vez. No era vanidad. Era puro nerviosismo. El reflejo le devolvía la imagen de un hombre que hacía años no se preparaba para “salir” por gusto. Eso era algo que Clara y él habían dejado de hacer desde mucho antes… primero por sus problemas de salud, luego por aquel embarazo de alto riesgo que los mantuvo en vilo durante siete interminables meses, y por último, por esa cesárea de urgencia que casi les roba la paz para siempre. Aún podía revivir aquella madrugada todo había estado bien hasta que de la nada, la presión de Clara por las nubes, el caos en el hospital, su corazón golpeándole el pecho mientras la veían entrar a quirófano. Benja nació sietemesino y fue directo a la incubadora. Clara quedó

