Capítulo — La desilusión Clara se quedó helada en la camilla cuando escuchó la pregunta de la doctora y se dio cuenta de que llevaba más de veinte días de atraso. Sintió que la sangre se le congelaba en las venas. Lentamente, giró hacia Martín con los ojos abiertos de par en par, incrédula, casi sin poder pronunciar palabra. —No puede ser… —susurró, y la voz le temblaba como un hilo a punto de cortarse—. Vos te operaste, Martín. Después de que nació Benjamín, ¡habíamos decidido que lo hicieras! El silencio que siguió fue un cuchillo en medio del aire. Martín bajó la mirada, tragó saliva y, por primera vez en mucho tiempo, no tuvo escapatoria. —No… no fui a la cita, Clara. Me la olvidé.Te juro que no fue a propósito. Las manos de Clara se crisparon sobre la falda. La desilusión le pesa

