Capítulo 7 Principios de julio de 1148, Mahdía En las primeras horas de la tarde, justo antes de que Kamal y Giordano regresaran, Yasir pensó en ir a la casa del artesano para devolver el velo con el que Faiza le había vendado la mano. Era la hora más calurosa y ese día, como se mencionó, el chili soplaba con fuerza contra las casas de Mahdía, llevando su carga de calor y arena. Cuando Yasir llamó a la puerta de Kamal, no había nadie en la calle; solo un par de mujeres salieron de una casa para regresar a otra, rápidamente, como si ese viento fuera el aliento del Diablo, y con los largos mantos apretados en la boca. Yasir esperó con aprensión unos minutos, luego, lentamente, la puerta se abrió y se presentó la misma Faiza. Ésta mostró solo la mitad de su rostro, pero por la posición de

