Capítulo 23 —Hola —saludé a Sam mientras me sentaba frente a ella en la cafetería. —¡Vaya! Pensé que ya te habías olvidado de tu amiga — gruñó. —Lo siento. Mucho trabajo y todo eso — respondí —. Pero que sepas que aún estoy enojada contigo. —¿Por qué? ¿Por lo de Owen? —Sí — resoplé —, porque dijiste esas tonterías. —Oh, lo siento, pero ya no te enfades, Vero — dijo con voz melodiosa —. Soy tu mejor amiga. Tu hermana no biológica. Venga, ¿de verdad te vas a enfadar conmigo? — puso ojos grandes y empezó a parpadear con sus largas pestañas llenas de rímel.

