Capítulo 53 —¡Verónica, Verónica! — Sam entró corriendo en la habitación, radiante de felicidad, vestida con un suéter burdeos y jeans negros —. ¿Todavía en la cama? — chilló al verme en pijama, enterrada bajo las mantas. —Mmm. ¿Pasó algo? — murmuré desde mi suave almohada. —¡Sí! En veinte minutos estarán aquí nuestros chicos — dijo dando saltitos. —Está bien, si algo, dile a Owen que venga aquí — bostecé, cerrando los ojos. —No entiendes — suspiró —. ¡Nos vamos dos días a las montañas! —¿Qué? — fruncí el ceño —. ¿Quién te contó esas tonterías? —Es idea de Owen y Tian. Vístete y haz tu maleta, porque estarán aquí en nada. —No v

