En el trabajo me reciben entre abrazos y felicitaciones, pero sin duda la mejor reacción la tiene Nadia cuando le digo que serán gemelos. -Vaya, no estaba tan errada después de todo… mi último embarazo fueron gemelos. -¿Por qué no me dijiste? – le pregunto sorprendida -. -Porque no quería asustarte antes de tiempo. Unos cuantos abrazos y unos toquecitos en el vientre antes de volver a trabajar me dan un poco más de alegría. Estoy reponiendo unas bridas para cables, cuando alguien se aclara la garganta. Me volteo con una sonrisa para atender al cliente, pero se me borra cuando veo a Abraham. -Lauren… - digo entre dientes -. -No te molestes, está muy preocupada. Anoche estuvo llorando por ti, no quiere que te pase nada malo. -Supongo que ya sabes – le digo volviendo a mi trabajo -. -

