Capítulo 25

1688 Words

La noche fue mi peor verdugo, luego de una sentencia lapidaria de mi consciencia y las lágrimas de mi chica. Otra vez, haciendo las cosas mal, apurado, desesperado… cargando sobre ella las estupideces de los demás. El amanecer no fue mejor, porque el frío de mi cuerpo no se calmó con el café caliente, ni con una ducha tibia, ni con el suéter n***o… ante la eminente realidad de estar solo, el alma rompe la barrera de la calidez, dejándola escapar y dejar entrar todos esos miedos que me llenan de un frío desolador. Llamo a mi padre, porque necesito que alguien me grite para poder despertar de una vez, me responde somnoliento y de mal humor. -¿Qué quieres? ¿Acaso no sabes que el sábado es para descansar? -¿Y quién lo dice? -Pues la biblia… -¿Y por qué la mayoría descansa los domingos?

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