Sin soltarme, John camina conmigo hacia la pista de baile que se encuentra despejada, veo a Abraham que sonríe satisfecho, aplaude cuando nos paramos en el centro de la pista y ordena la melodía. Se hace un silencio rotundo, me aguanto la respiración cuando John me acerca a su cuerpo, me toma una mano y su mano libre va a mi cintura, mientras que la mía la poso en su hombro. Aún con los tacones, me siento pequeña a su lado. Los primeros acordes del Vals no. 2 de Shostakovich empiezan a inundar la sala y John comienza a llevarme en suaves movimientos por el espacio que tenemos. Jamás había bailado vals. Jamás me hicieron espacio para bailar. Jamás baile con un chico… Mis bailes se limitaban a mi habitación para sacarme la felicidad y cuando a Lauren me tomaba por sorpresa. Pero esto…

