El vuelo se hace muy largo, en especial porque sé que ella está durmiendo en la habitación del jet y yo solo quiero irme a su lado. Pero respeto la distancia que me pidió mantener, hasta que pudiera pensar en todo lo que le había dicho sobre Camille, así que al menos me dio el beneficio de la duda, es mejor eso a que no me creyera. Cuando la asistente de vuelo me avisa que ya aterrizaremos, me voy a despertarla. La veo igual que aquella mañana, abrazada a la almohada y la blusa deja ver parte de su vientre. Me acerco y le acaricio la cabeza, para que comience a despertar de a poco. -¿Ya llegamos? -Estamos a media hora, preciosa. -Me levanto de inmediato. -¿Quieres que pida algo para ti? -Jugo de naranja y algo de comer, salado, por favor. Salgo para dejarla que se prepare, me voy co

