Estoy muy cansada, llego al piso y como sé que Miguel va a tardar en venir, me preparo un baño para relajarme. La “felicidad” que he visto en mi padre al coger la mano de mi madre ha sido lo mejor del día. Me meto en la bañera y me relajo con la lista de música que he puesto en mi teléfono. Quiero dejar mi mente en blanco y no pensar en nada. Me sumerjo en el baño con espuma y aceites esenciales mientras suena la música instrumental de canciones conocidas. De pronto entra una llamada a mi teléfono. Descuelgo y pongo en altavoz. - Papá…¿Todo bien? - Sí, a mamá la han trasladado a planta. - ¡Que alegría papá!... ¿y como está? - Estoy bien mi vida, cansada, pero con ganas de salir de aquí. - ¿Mamá?...- Mis ojos empiezan a brotar. - Sí, te quiero cielo. - Mamá, descansa, mañana

