Suena la alarma a las 6 am, me cuesta abrir los ojos, estoy tan a gusto. A las 6:15 decido que ya está bien de vaguear y hay que ponerse en marcha...
Me dirijo a darme una ducha.
Cojo la ropa que me dejé preparada antes de acostarme.
Creo que la elección de mi vestuario es perfecta. He optado por un traje chaqueta n***o y una blusa cuello cisne blanca. Lo acompañaré con unos zapatos de salón en n***o y alguna pieza de bisutería para alegrar la sobriedad del atuendo. El pelo lo recogeré en una cola alta con dos mechones sueltos cayendo a los lados de mi rostro. Mi maquillaje será en tonos naturales.
...
Llego a la oficina en menos de quince minutos, está cerca del apartamento, no necesito ni usar el coche para ir.
La sede está situada en la decima planta de un enorme edificio acristalado. Impone nada más verlo.
Entro y me dirijo a los ascensores. Hay muchísima gente entrando y saliendo de ellos...
Este edificio es como una pecera, hasta los ascensores son acristalados y completamente visibles.
Me meto en el ascensor y llego enseguida a mi destino.
Hay un mostrador con el Logo enorme en la pared. En el que se puede leer las letras FANEDIT.
Me acerco y una chica con aspecto amigable y verdaderamente elegante me pregunta.
- Buenos dias, señora. ¿ Tiene Cita?
- Buenos días. Sí, tenía una cita con el Sr. Miguel Arnal.
- ¿Es usted Greta Hernán?.- Asiento con la cabeza.- Le está esperando, ahora le informo que ya está aquí. Espere en la salita del fondo. Gracias
- Gracias.
La verdad es que la decoración es muy similar a la sede de Alejandro, pero es más grande.
La sala de espera es dos veces más larga. Los sofás y las mesas son iguales aunque hay el doble.
A parte del tamaño, esta es más luminosa ya que las paredes exteriores son todas de cristal lo que permite ver el paisaje de la ciudad.
- Sra. Hernán ya puede pasar. Es el despacho del fondo.
- Gracias- No sé por que de pronto me agarró un nudo en el estómago...tenía la sensación como si fuera a ser devorada por una manada de lobos hambrientos...
A cada paso que daba por el pasillo, mi estómago piquése encogía...me detuve en la puerta y suavemente, esperando una invitación...
- ¡Adelante, Pasa!- Su voz se oía fuerte y decidida.
Entré despacio, Era un despacho enorme. Mis ojos hicieron un tour rápido por toda la estancia.
Habían cuadros de portadas y diplomas en las paredes.
En el centro del despacho, estaba él de pie, delante de un enorme escritorio en tono caoba. Sé veía impresionante...
Me acerqué lentamente porqué mis piernas temblaban y me daba pánico caerme de bruces.
-Buenos días Sr. Arnal. Soy Greta Hernán.
Era un hombre muy atractivo de unos treinta y pocos años. Su cabello era oscuro y sus facciones eran muy masculinas y marcadas. Sus ojos eran de color azul y su cara estaba perfilada con una barba perfectamente cuidada.
- Buenos días Greta, bienvenida. Ya tenía ganas de conocerte. Alejandro me ha dado muy buenas referencias sobre ti y estoy deseando verte en acción.
- Gracias Sr.Arnal...
-Por favor llámame Miguel, ahora vamos a trabajar codo con codo. Verás, tú cómo editora trabajarás estrechamente conmigo. Vas a ser mi mano derecha. Así que deja los formalismos...
- Está bien. Miguel entonces. - El nudo de mi estómago se fue desliando a medida que avanzaba la conversación.
Me explicó cuáles serían mis funciones y objetivos.
Debía ocuparme de los nuevos escritores y hacer el informe detallado de viabilidad.
Tendría que acompañarle a sus reuniones y viajes en busca de nuevos autores. Sería como su asistente.
- Bueno Greta, ahora sólo falta que te instales...
- Está bien, ¿Dónde está mi mesa de trabajo?
- Tu lugar de trabajo está aquí, en este despacho, junto a mi. Si te giras verás tu mesa. Si necesitas algo, puedes pedírselo a Úrsula. Es nuestra secretaria, ella te conseguirá lo que necesites. Una vez tengas todo listo, avisala, que ella te entregará tus primeros proyectos...Voy a salir un rato, tengo un almuerzo. Así te dejo que te instales tranquilamente.
- Gracias Miguel.
Me dirijo a mi mesa con una sonrisa dibujada en mi cara. ¿Cómo puedo tener tanta suerte?...bueno, tengo mi ángel de la guarda particular. Sin Alejandro esto jamás hubiera sido posible.
Mi rinconcito era muy acogedor y con la suficiente privacidad a pesar de ser un despacho compartido, y nada más y nada menos, que con el director de la editorial...
Me instalé rápidamente, no tenía mucho que guardar.
Llamé a Úrsula para que me entregará los proyectos y así empezar a echarles un vistazo.
Úrsula se acercó a mi mesa con una gran caja de cartón.
- Sra. Hernán. Aquí tiene los trabajos de los nuevos autores.
- Gracias Úrsula, pero llámame Greta. ¿Hay algo que deba saber?.
- En principio no, sólo que están ordenados por fecha de entrada y que el informe de todos debe estar listo para finales de semana porqué los Lunes se lanzan los nuevos proyectos que saldrán al mercado.
- Está bien.
- ¿Necesitas algo más? ¿Quieres que te traiga algo de beber o comer?
- Un té n***o sería perfecto. Gracias
Me senté y cogí la primera obra. El título me pareció lo más idóneo para mi "Una nueva vida" ...
Í
....
-¡Buenas Greta! ¿ya te has instalado?
Una voz firme me sacó de mi concentración, levanté la mirada y ahí estaba mi jefe.
Tenía un porte que quitaba el hipo,pero nada más, está lejos de mi alcance. Por otro lado yo no estaba preparada para este tipo de relaciones, y menos con mi nuevo jefe.
- Buenas Miguel, si, ya está.
- ¿Y has comido?
- No, pedí a Úrsula un té por que no tenía hambre.
- Pues vete a la cafetería. Descansa un rato y comes algo.
- Está bien.
...
La cafetería del edificio estaba en la planta baja. Era un self service, había buffet de pastas, bocadillos, carnes, pescados, ensaladas, verduras, frutas, bollería variada, tartas, repostería, helados y yogures...No faltaba de nada.
Me senté en una mesa al fondo de la sala parecía que estaba en plena calle. El plato de saquitos de pasta rellenos de gorgonzola y pera con salsa de queso y setas abrió mi apetito desde el primer bocado... No noté que tuviera tanta hambre... Después de 3 meses malcomiendo, este plato era todo un éxito para mi estómago.
Terminé mi comida y volví a mi puesto de trabajo.
Miguel estaba sentado en su sillón, absorto en la pantalla de su ordenador, la luz de la pantalla se reflejaba en las lentes que protegían su vista. Al notar mi presencia levantó la mirada hacia mí.
- ¿Ya has comido?
- Si, Gracias.
- Por cierto, mañana tendrás que venir antes. Tenemos que salir de la oficina sobre las 9:30 para acudir a una reunión. Seguramente estemos fuera toda la mañana. Intenta venir con calzado cómodo.
- De acuerdo. ¿Tengo que llevar algo o preparar una presentación?
- En principio con que vengas con ropa y calzado cómodo será suficiente.
...