Miro a mi madre y mi cabeza no para de pensar en las pruebas y sus resultados… No puedo imaginar lo que debe estar pasando sin saber si lo que tiene es malo.
Ella siempre ha sido una persona muy positiva y su energía nos contagia a todos. Seguro que no es nada y no tenemos de que preocuparnos.
- Mamá, Papá… Hace tiempo que he estado pensando una cosa y creo que ahora es el momento de decíroslo. A ver que os parece.- Todos me miran con expectación.
- ¿Qué es hija?
- Veréis, vosotros en el pueblo ya no tenéis nada que os ate. Y yo aquí tengo el apartamento que no uso. ¿Por qué no os venís a vivir aquí y os quedáis en el apartamento?
- ¿Y que hacemos con la casa y todas nuestras pertenencias? Que no son pocas…- dice mi padre.
- Papá, no te estoy diciendo que te deshagas de nada. Solo te digo que probéis a vivir aquí. Y ahora con el tema médico de mamá es mejor que estéis aquí que has mejores especialistas. – Mi padre se calla, sabe que tengo razón.
- A ver cielo, te agradezco el gesto, pero en unos días nos volvemos a casa.
- Mamá, piénsatelo, no me digas que no tan a la ligera. Podéis mudaros aquí e ir al pueblo los fines de semana o cuando os apetezca.
- Me lo pensaré…
- Eso me ha sonado a calla ya… pero, ya volveremos a hablar de esto.
- Cielo, esa decisión no podemos tomarla así como así, danos tiempo. Ahora mismo no tenemos la cabeza para muchas decisiones.
- Está bien papá, por ahora me conformo con que os lo penséis.
Terminamos la sobremesa y Miguel propone que vayamos al apartamento para tomar un café y pasar la tarde juntos. Se que algo trama, el no da puntada sin hilo.
Llegamos al apartamento y nos sentamos en el sofá. Mi padre y Miguel van a la cocina a preparar unos cafés mientras mi madre y yo estamos hablando. De pronto mi madre se lleva su mano al oído izquierdo con gesto de molestia.
- Mamá…¿Estás bien?
- Si, sólo es un zumbido molesto en el oído, se me pasará enseguida.
- ¿Te ha pasado mas veces?
- Si, es uno de los síntomas por los que fui al médico.
- ¿Uno?
- Si, a parte de dolor de cabeza y mareos. Pero nada grave.
La miro, parece tranquila pero yo no lo estoy.
- Cielo, tranquila, estoy bien, se me pasará enseguida, ya lo verás.
- Está bien Mamá. ¿Necesitas algo?
- No.
Miguel y mi padre vienen con los cafés y se sientan con nosotras. Mi padre mira con preocupación a mi madre y le pregunta por su estado, ella lo mira, le sonríe y él la besa en la mejilla.
- Voy al baño.
Mi madre se levanta del sofá y se dirige al baño. Nosotros nos quedamos hablando y riendo para hacer que mi padre desconecte. Miguel y el se ponen a hablar de deportes y coches, mientras yo miro mis r************* . De pronto oímos un golpe que proviene de la habitación. Nos miramos y salimos corriendo en esa dirección.
Mi padre llega el primero y vemos a mi madre tirada en el suelo.
- ¡¡¡Alicia, mi amor!!!.
Se acerca a ella y yo me abrazo a Miguel muerta de miedo, no quiero verla ahí tirada en el suelo.
- Greta, llama a una ambulancia, ¡Corre!
- ¿Papá está bien?
- Está inconsciente pero respira, así que sí. Llama corre.
Salgo de la habitación. Mis ojos brotan con desesperación, no quiero y no puedo perder a mi madre. Llamo a emergencias.
- Emergencias, ¿En qué puedo ayudarle?
- Mi madre ha caído inconsciente en el suelo, necesitamos una ambulancia por favor.
- Está bien, tranquilícese, deme la dirección y ahora mismo le mandamos una y un médico.
Le doy la dirección, los datos de mi madre y mis datos.
- Muy bien Señora Hernán, calles, ya ha salido una ambulancia y un médico a su localización. No tardarán.
- Muchas gracias.
Vuelvo al cuarto, mi madre sigue igual y mi padre está arrodillado a su lado, llorando, Miguel está junto a él, intentándolo tranquilizar.
-Papá, ya viene un equipo médico hacia aquí.
- Gracias Greta. – sus ojos rojos no cesan de llorar. – Se pondrá bien, tranquila. Tu madre es una mujer fuerte y mi pilar, no me va a dejar solo, porqué sabe que sin ella no sobreviviría ni dos días. – La mira – Me has oído Alicia, ni se te ocurra pensar quedarte durmiendo, tienes que despertar y seguir aguantándome…- llora mientras se posa en el pecho de mi madre.
Verlo tan hundido hace que mi corazón se rompa aún más. Ver a un hombre que parece tan duro romperse como un niño pequeño rogándole a su mujer que despierte, hace que rompa a llorar como una niña y salga del cuarto, no puedo seguir viendo esta escena. Miguel viene detrás de mí.
- Mi amor, ¿estás bien?
- No, no estoy bien, necesito que ella esté bien, necesito despertar de esta pesadilla…
- Greta, ella se pondrá bien, te lo prometo, vamos a ponerle los mejores médicos. Y va a estar bien. ¿Confías en mi?
- Si…
- Pues ahora se fuerte y ayuda a tu padre. Tienes que darle fuerza. Ahora mismo el se siente sólo y su mujer, su mayor apoyo está enferma, necesita que tu tires de él… vamos, deja de llorar, y sé fuerte un rato. Yo estoy contigo para darte las fuerzas que tu necesites.
- Te amo Miguel, gracias.
Sus palabras me hacen fuerte y vuelvo con mi padre. Sigue igual que lo dejé.
-Papá, tranquilo, se va a poner bien…
De pronto mi madre mueve levemente la cabeza e intenta abrir los ojos.
- Mamá, no te muevas, ya viene el médico, quédate como estás.
- Alicia mi vida, quieta, estoy aquí contigo y te vas a poner bien.
- A…a…Ángel… lo…lo siento…
- shhhh… no hables Alicia, no te fuerces.
Tocan el timbre. Miguel va a abrir. Un médico y dos sanitarios entran en el cuarto.
- Buenas, soy el Doctor Andrés Barranco. Díganme,¿Qué ha pasado?
- Realmente no sabemos doctor, ella vino al baño y escuchamos un golpe y vinimos corriendo y la encontramos así. Pero antes de esto le dio un fuerte zumbido en el oído.
- ¿Tiene algún cuadro médico de relevancia?
- Le han encontrado un bulto en el cuello y le están haciendo pruebas por lo que aún no tenemos un diagnóstico.
- Está bien. Calmense, vayan al salón y esperen allí mientras nosotros Le hacemos el reconocimiento. Les informo que ahora la vamos a tratar aquí y cuando esté estable la llevaremos al hospital para ingresarla y hacerle las pruebas pertinentes.
- Gracias Doctor.
Nos mira y nos sonríe. Se acerca a mi madre mientras da órdenes a los sanitarios.
- Ponganla en la cama, vamos a hacer un primer reconocimiento. Y luego la llevaremos al hospital.
- De acuerdo Doctor Barranco.
Vamos al salón y nos sentamos en el sofá. Mi padre Tiene la mirada perdida y no hace más que girar su alianza en el dedo.
- Papá, tranquilo.
-Lo intento hija, lo intento… pero si le pasará algo,…
- No le va a pasar nada. Tu mismo me lo has dicho, ella es fuerte y sabe que no puede estar sin ella. Así que tranquilo que tu Alicia se va a poner bien
- Si.
- ¿Quereis que os traiga algo?
- Si, ¿me puedes traer un vaso de agua?
- Claro que si cielo ,¿ y tú Ángel?
- Nada, Gracias hijo.
El médico entra en el salón. Mi padre y yo nos levantamos del sofá como si fuéramos dos resortes.
- Doctor…
- Tranquilos, está bien, ahora se siente algo mareada y cuando ya esté esté bien la llevaremos al hospital.
- De acuerdo Doctor. Gracias.
- ¿Quién irá con ella en la ambulancia?
- Iré yo Doctor, soy su marido.
- Perfecto, pues vaya preparando las cosas que dentro de poco nos iremos.
- Ahora mismo. Gracias
- Le avisaremos.
Mi padre asiente y el médico vuelve al cuarto.
- Cariño, prepara una bolsa con lo necesario para tu madre. Porfavor.
- Claro Papá.
- Gracias hija.
No pasan ni dos minutos que oímos movimientos en la entrada del salón. Los sanitarios llevan a mi madre en una camilla, nos levantamos y vamos a verla. Esta despierta y nos mira.
- Mamá… ¿Cómo estás?
- Bien mi niña, sólo aturdida…- su voz es un hilo bajo que cuesta oír.
- Mi amor te vas a poner bien…
Mi madre solo sonríe y cierra los ojos.
- Tranquilos está, bien. Ahora iremos al hospital y le haremos todas las pruebas.
- Gracias Doctor.
- Vamos señor.
Salen del apartamento y yo me rompo en los brazos de Miguel mientras el me abraza, consuela e intenta darme paz.