CAPÍTULO 57: Quedaros aquí.

1536 Words
Miro a mi madre y mi cabeza no para de pensar en las pruebas y sus resultados… No puedo imaginar lo que debe estar pasando sin saber si lo que tiene es malo. Ella siempre ha sido una persona muy positiva y su energía nos contagia a todos. Seguro que no es nada y no tenemos de que preocuparnos. - Mamá, Papá… Hace tiempo que he estado pensando una cosa y creo que ahora es el momento de decíroslo. A ver que os parece.- Todos me miran con expectación. - ¿Qué es hija? - Veréis, vosotros en el pueblo ya no tenéis nada que os ate. Y yo aquí tengo el apartamento que no uso. ¿Por qué no os venís a vivir aquí y os quedáis en el apartamento? - ¿Y que hacemos con la casa y todas nuestras pertenencias? Que no son pocas…- dice mi padre. - Papá, no te estoy diciendo que te deshagas de nada. Solo te digo que probéis a vivir aquí. Y ahora con el tema médico de mamá es mejor que estéis aquí que has mejores especialistas. – Mi padre se calla, sabe que tengo razón. - A ver cielo, te agradezco el gesto, pero en unos días nos volvemos a casa. - Mamá, piénsatelo, no me digas que no tan a la ligera. Podéis mudaros aquí e ir al pueblo los fines de semana o cuando os apetezca. - Me lo pensaré… - Eso me ha sonado a calla ya… pero, ya volveremos a hablar de esto. - Cielo, esa decisión no podemos tomarla así como así, danos tiempo. Ahora mismo no tenemos la cabeza para muchas decisiones. - Está bien papá, por ahora me conformo con que os lo penséis. Terminamos la sobremesa y Miguel propone que vayamos al apartamento para tomar un café y pasar la tarde juntos. Se que algo trama, el no da puntada sin hilo. Llegamos al apartamento y nos sentamos en el sofá. Mi padre y Miguel van a la cocina a preparar unos cafés mientras mi madre y yo estamos hablando. De pronto mi madre se lleva su mano al oído izquierdo con gesto de molestia. - Mamá…¿Estás bien? - Si, sólo es un zumbido molesto en el oído, se me pasará enseguida. - ¿Te ha pasado mas veces? - Si, es uno de los síntomas por los que fui al médico. - ¿Uno? - Si, a parte de dolor de cabeza y mareos. Pero nada grave. La miro, parece tranquila pero yo no lo estoy. - Cielo, tranquila, estoy bien, se me pasará enseguida, ya lo verás. - Está bien Mamá. ¿Necesitas algo? - No. Miguel y mi padre vienen con los cafés y se sientan con nosotras. Mi padre mira con preocupación a mi madre y le pregunta por su estado, ella lo mira, le sonríe y él la besa en la mejilla. - Voy al baño. Mi madre se levanta del sofá y se dirige al baño. Nosotros nos quedamos hablando y riendo para hacer que mi padre desconecte. Miguel y el se ponen a hablar de deportes y coches, mientras yo miro mis r************* . De pronto oímos un golpe que proviene de la habitación. Nos miramos y salimos corriendo en esa dirección. Mi padre llega el primero y vemos a mi madre tirada en el suelo. - ¡¡¡Alicia, mi amor!!!. Se acerca a ella y yo me abrazo a Miguel muerta de miedo, no quiero verla ahí tirada en el suelo. - Greta, llama a una ambulancia, ¡Corre! - ¿Papá está bien? - Está inconsciente pero respira, así que sí. Llama corre. Salgo de la habitación. Mis ojos brotan con desesperación, no quiero y no puedo perder a mi madre. Llamo a emergencias. - Emergencias, ¿En qué puedo ayudarle? - Mi madre ha caído inconsciente en el suelo, necesitamos una ambulancia por favor. - Está bien, tranquilícese, deme la dirección y ahora mismo le mandamos una y un médico. Le doy la dirección, los datos de mi madre y mis datos. - Muy bien Señora Hernán, calles, ya ha salido una ambulancia y un médico a su localización. No tardarán. - Muchas gracias. Vuelvo al cuarto, mi madre sigue igual y mi padre está arrodillado a su lado, llorando, Miguel está junto a él, intentándolo tranquilizar. -Papá, ya viene un equipo médico hacia aquí. - Gracias Greta. – sus ojos rojos no cesan de llorar. – Se pondrá bien, tranquila. Tu madre es una mujer fuerte y mi pilar, no me va a dejar solo, porqué sabe que sin ella no sobreviviría ni dos días. – La mira – Me has oído Alicia, ni se te ocurra pensar quedarte durmiendo, tienes que despertar y seguir aguantándome…- llora mientras se posa en el pecho de mi madre. Verlo tan hundido hace que mi corazón se rompa aún más. Ver a un hombre que parece tan duro romperse como un niño pequeño rogándole a su mujer que despierte, hace que rompa a llorar como una niña y salga del cuarto, no puedo seguir viendo esta escena. Miguel viene detrás de mí. - Mi amor, ¿estás bien? - No, no estoy bien, necesito que ella esté bien, necesito despertar de esta pesadilla… - Greta, ella se pondrá bien, te lo prometo, vamos a ponerle los mejores médicos. Y va a estar bien. ¿Confías en mi? - Si… - Pues ahora se fuerte y ayuda a tu padre. Tienes que darle fuerza. Ahora mismo el se siente sólo y su mujer, su mayor apoyo está enferma, necesita que tu tires de él… vamos, deja de llorar, y sé fuerte un rato. Yo estoy contigo para darte las fuerzas que tu necesites. - Te amo Miguel, gracias. Sus palabras me hacen fuerte y vuelvo con mi padre. Sigue igual que lo dejé. -Papá, tranquilo, se va a poner bien… De pronto mi madre mueve levemente la cabeza e intenta abrir los ojos. - Mamá, no te muevas, ya viene el médico, quédate como estás. - Alicia mi vida, quieta, estoy aquí contigo y te vas a poner bien. - A…a…Ángel… lo…lo siento… - shhhh… no hables Alicia, no te fuerces. Tocan el timbre. Miguel va a abrir. Un médico y dos sanitarios entran en el cuarto. - Buenas, soy el Doctor Andrés Barranco. Díganme,¿Qué ha pasado? - Realmente no sabemos doctor, ella vino al baño y escuchamos un golpe y vinimos corriendo y la encontramos así. Pero antes de esto le dio un fuerte zumbido en el oído. - ¿Tiene algún cuadro médico de relevancia? - Le han encontrado un bulto en el cuello y le están haciendo pruebas por lo que aún no tenemos un diagnóstico. - Está bien. Calmense, vayan al salón y esperen allí mientras nosotros Le hacemos el reconocimiento. Les informo que ahora la vamos a tratar aquí y cuando esté estable la llevaremos al hospital para ingresarla y hacerle las pruebas pertinentes. - Gracias Doctor. Nos mira y nos sonríe. Se acerca a mi madre mientras da órdenes a los sanitarios. - Ponganla en la cama, vamos a hacer un primer reconocimiento. Y luego la llevaremos al hospital. - De acuerdo Doctor Barranco. Vamos al salón y nos sentamos en el sofá. Mi padre Tiene la mirada perdida y no hace más que girar su alianza en el dedo. - Papá, tranquilo. -Lo intento hija, lo intento… pero si le pasará algo,… - No le va a pasar nada. Tu mismo me lo has dicho, ella es fuerte y sabe que no puede estar sin ella. Así que tranquilo que tu Alicia se va a poner bien - Si. - ¿Quereis que os traiga algo? - Si, ¿me puedes traer un vaso de agua? - Claro que si cielo ,¿ y tú Ángel? - Nada, Gracias hijo. El médico entra en el salón. Mi padre y yo nos levantamos del sofá como si fuéramos dos resortes. - Doctor… - Tranquilos, está bien, ahora se siente algo mareada y cuando ya esté esté bien la llevaremos al hospital. - De acuerdo Doctor. Gracias. - ¿Quién irá con ella en la ambulancia? - Iré yo Doctor, soy su marido. - Perfecto, pues vaya preparando las cosas que dentro de poco nos iremos. - Ahora mismo. Gracias - Le avisaremos. Mi padre asiente y el médico vuelve al cuarto. - Cariño, prepara una bolsa con lo necesario para tu madre. Porfavor. - Claro Papá. - Gracias hija. No pasan ni dos minutos que oímos movimientos en la entrada del salón. Los sanitarios llevan a mi madre en una camilla, nos levantamos y vamos a verla. Esta despierta y nos mira. - Mamá… ¿Cómo estás? - Bien mi niña, sólo aturdida…- su voz es un hilo bajo que cuesta oír. - Mi amor te vas a poner bien… Mi madre solo sonríe y cierra los ojos. - Tranquilos está, bien. Ahora iremos al hospital y le haremos todas las pruebas. - Gracias Doctor. - Vamos señor. Salen del apartamento y yo me rompo en los brazos de Miguel mientras el me abraza, consuela e intenta darme paz.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD