—Claro, es un gran padre, un gran hombre —espetó Marcus con ironía—. Tú no sabes nada, Stone. No tienes idea de quién es en realidad el señor Larsson, así que cierra la boca —gruñó antes de empezar a subir las escaleras. Alexa se quedó mirándolo mientras desaparecía en el pasillo, totalmente sorprendida por el resentimiento que había en la voz de Marcus al hablar de su padre. Subió unos minutos después y, afortunadamente, en la primera puerta que abrió estaba su maleta sobre una gran cama. Era un hecho que desde el primer instante Marcus no se llevaba bien con su padre… pero Alexa jamás imaginó a qué grado esa relación estaba destruida. La curiosidad empezaba a crecer en su interior. … Alexa salió de la cama con toda la flojera del mundo, bostezando perezosamente. Gracias al cielo hab

