Marcus la tenía abrazada; era increíble cómo habían pasado de estar felices y sonriendo a estar allí, esperando noticias de su perro. En ese momento, el doctor regresó. —Creo saber ya lo que tiene Piki —les informó. —¿Qué es, doctor? —preguntó Alexa, con voz temblorosa. —Los perros son animales muy juguetones; todo lo que ven y pueden meterse a la boca, lo mastican. Al parecer, eso hizo Piki, y ahora tiene un objeto extraño en su cuerpo, lo que le ha provocado el vómito. —¿Un objeto extraño? ¿Qué podría ser? —Alexa miró al veterinario con angustia. —Puede ser algún juguete —explicó él. —¿Usted puede sacarlo, verdad? —Por supuesto. Intentaré un tratamiento con endoscopio para extraerlo. No se preocupe, su perro estará bien —dijo el veterinario para calmarla. Alexa asintió. —¿Lo es

