—Oh, vamos… odioso, idiota y ahora también celoso —Alexa negó con la cabeza—. Y todavía preguntas por qué no acepto ser tu novia. —¡Porque solo ves mis defectos! —se quejó Marcus. —La persona que está a tu lado debe conocer todos tus defectos y aun así elegirte —Alexa le sonrió. —¿Vas a llegar a amar incluso mis defectos? —preguntó Marcus, tirando suavemente del brazo de Alexa para atraerla contra su pecho. —Debes descubrirlo tú mismo —respondió ella, sonriendo de tal forma que sus ojos brillaron. —Siempre me dices eso —Marcus suspiró. —Es que no quiero que pierdas el interés en mí —Alexa se encogió de hombros. —No creo que haya otra persona que pueda interesarme más que tú —aseguró Marcus. —Más te vale —advirtió Alexa. —¿Y ahora quién es la celosa? —preguntó él divertido. —Tonto

