Jamás creí decir esto, pero pasé la noche más extraña y fascinante de mi vida con esa mujer de cabello platinado, la manera de ejercer la penitencia era tan perfecta como la de Claude y su aguante en cada acto consumado resultó formidable, incluso creí que tendría que pedir un reemplazo después de pasar toda la noche y toda la mañana juntos, pero no, ella no me abandonó, sino que se convirtió en un bálsamo para esa fracturada parte de mi alma, era como un ángel caído que seguía teniendo la bendición de Dios. No obstante, y ahora que me encontraba devuelta en la casa parroquial después de pasar una segunda noche con ella, sentía que mi cabeza reventaría por la terrible resaca que me invadía de tanto beber, aunque lo peor fue cuando llegó Carmen a dejarme a Edén (ya que ella haría triple tur

