El silencio dentro del vehículo solo incrementan los nervios de la enfermera, sus manos temblaban sin control por más que sostenía con fuerza su maletín e intentaba relajarse mirando la carretera, pero era imposible, su frente se cubrió de sudor frío con el paso de los minutos. Estar tan cerca de ese monstruo, la alteraba sobremanera, ya que conocía su forma despiadada y cruel de tratar a las mujeres, aunque intentaba aparentar tranquilidad su cuerpo la traicionó y dejó en descubierto su temor. Al llegar al rancho Jhon estacionó la camioneta frente a la entrada principal y antes de bajar le agarró con fuerza el rostro a su acompañante y la obligó a que lo mirara directo a la cara. En sus ojos se podía ver la maldad y la oscuridad de su alma, su mirada era penetrante e irradiaba odio, ento

