Liseth estaba terminando de acomodar la agenda en su tablet para comenzar con los preparativos del traslado cuando abruptamente la puerta del cuarto se abrió y Jack ingresó corriendo a la habitación y con movimientos torpes se subió a la cama y abrazó a su padre. Ella observó que el niño realmente era bello y entendía por qué Erick se había enamorado de ese pequeño de manera instantánea. No podía negar que a pesar de su condición sus facciones eran muy tiernas y al escuchar su voz ya no tuvo más dudas, había perdido al amor de su vida para siempre y solo tendría que ocupar el lugar de secretaría fiel al menos hasta que llegara a Nueva York y luego tomarían rumbos por separados. —¡Hola Papito, te extrañé! —dijo emocionado y besando el rostro de su padre con cariño. — Hola cariño, yo tam

