Cristina. Feliz. Me puse al llegar, me sentía como una niña pequeña al ver todos esos colores y sitios de comida. Me traslade a mi infancia cuando mis padres me traían aquí. La feria era increíble. Es decir, puestos de juegos, palomitas, atracciones mecánicas, gente feliz y amor en el aire era lo que se veía. —Oh por dios... Algodón de azúcar.—expresé fuerte. —¿Quieres uno? —Si... Por favor—dije con ojos de plato. Tengo dos debilidades en este mundo, 1. Dylan Markle y 2. El algodón de azúcar. «Casi sufro de diabetes por lo mucho que lo comía» Nos acercamos al puesto. —Uno para la señorita, por favor—dijo Dylan con esa voz tosca varonil, que enamora. Suspiré. Dylan no dejaba de ser cariñoso conmigo. Sus estados emocionales me confunden pero en ese momento no me importó y solo disfrut

