Caspian II —Aunque no parezca... nunca he cortejado a nadie. Usted es la primera mujer en llamar mi atención.... tu eres la que me gustas Aveline. El silencio que siguió a mi confesión fue tan denso que podía escucharse el leve temblor de las hojas mecidas por la brisa, ella no dijo nada al principio, su mirada se perdió en el estanque y en el reflejo de los gansos, como si buscara una respuesta entre las aguas, yo no sabía si había cometido una imprudencia, pero ya no podía retractarme, mis palabras habían salido de lo más profundo de mi ser, y ahora solo podía esperar Aveline bajó la vista, sus mejillas estaban encendidas y sus labios temblaban apenas, parecía buscar valor en su respiración —Su alteza… —susurró, con voz tan suave que apenas la oí— no debería decir esas cosas, no a un

