Caspian II Me levanté antes de que el sol asomara del todo, apenas pude dormir, la madrugada fue un tormento de pensamientos, y mi mente viajaba una y otra vez hacia ella, hacia esos ojos que me miraron con súplica, hacia su voz quebrada pidiendo clemencia, hacia la suavidad de sus manos cuando alguna vez rozaron mi piel herida, no había descanso posible mientras su imagen me perseguía sin darme tregua. Ordené a las doncellas que me prepararán algo sencillo para vestir, nada que opacara mi condición de príncipe, pero tampoco con la pesadez de la armadura o los mantos solemnes, hoy no quería parecer un monarca, sino un hombre que buscaba respuestas en el rostro de una mujer. Caminé por los pasillos del palacio con pasos medidos, cada eco de mis botas resonaba como martillo en mi sien, me

