Capítulo 17

2581 Words
Adrenalina pura. Me meto en mi auto después de ser dejada por Jex y su nuevo bebé, ups perdón, su nuevo primo, en el edificio de los Scott. Me estaba mentalizando para lo que se venía y eso era un cambio de Look y bastante radical. —Siri llama a Gael. —Llamada a Gael… El repicar por cuarta vez me decía que mi maestro del disfraz o estaba en una de sus otras ocupaciones o estaba ya saben, follando, cuestión que me quedó clara al escuchar los jadeos después del quinto ring. —¿Me puedes decir qué puta quieres a esta hora Savannah Lewis? — Sí, era el mismísimo Gael, entre jadeos y gruñidos el que me estaba contestado. —Te necesito— dije en tono infantil y escuché los azotes y el grito gutural que salió de quien sea que se estaba empotrando. —Ah… Sí, así… —¡Gael, no seas asqueroso! —Tienes treinta minutos para llegar a mi estudio, ni uno más, ni uno menos— y así, sin más me dejó en la línea. —¡Este desgraciado me cortó! ¡Gael Rodríguez, te voy a matar! Pero luego de que hagas tu magia en mí, lo juro. Siri dirígete a la zona sur de Queens. El barrio donde Gael tenía su estudio era muy tranquilo, esos de familias de bien, como dicen por ahí, a pesar de todo esto me imaginaba que pensarían sus vecinos si supiera lo que Gael hace en su habitación de pánico, pero bueno ¿A quién le importa no? Nadie lo debe saber. —Mensaje de Gael, Vannah ¿Lo reproduzco? — me pregunta Siri, amaba la inteligencia Artificial, era tan útil en mi mundo solitario que Siri era esa mejor amiga que me caía siempre bien y que no pedía nada a cambio. —Reproduce. —Idiota, necesito whisky, unas aspirinas y tinte del color que vayas a usar pues me imagino que para eso me necesitas. Te quedan veintitrés minutos. Tic, Toc… Tic, Toc… —Idiota. Siri busca un mini super y dirígete hacía ahí. No solo era Siri mi mejor amiga, mi Tesla Model X era mi adoración, costó sangre, sudor y lágrimas, pero cuando me subí a él, ¡Dios! Juro que tuve un orgasmo al solo colocar mi trasero en el asiento. Era una chica que le gustaba la tecnología y disfrutaba en aquellos ratos libres, que obviamente son pocos, para recorrer la ciudad en simposios o ferias tecnológicas, ese era otro gustito que me encantaba y en cierta forma me recordaba a mi Daría. —Hemos llegado, Savannah. Siri me sacó de mis pensamientos y no me quedó de otra que bajarme a comprar todas las cosas que me pedía ese idiota. En el interior del mini supermercado le envié un mensaje a Jex para que me mandara una foto de Dani, a lo que respondió de inmediato. —Rubio platinado, si un 11 me quedará perfecto — tomo las dos cajas de tinte, un shampoo y una crema. Necesitaría decoloración y algo para cuidar mi cabello. Llevo todo lo que me pidió el idiota y después de pagar enfilo hasta mi destino. Me bajo de mí querido bebé y subo las escaleras que hay en la entrada de la casa de Gael, cuando estoy a punto de golpear la puerta esta se abre y una rubia de piernas kilométricas me mira de arriba abajo con odio, para salir de la casa y chocarme con su hombro. ¡Mierda! ¿Qué le habrá dicho este idiota? —¿Dónde mierda estás Gael? —Dónde más, ven a mi santuario chiquita. Bajo por las escaleras hasta su estudio y ahí me encuentro con mi amigo semidesnudo con un vaso de whisky frente a su espejo de pared mirando sus ¿Espinillas? —¡No puedo creerlo el rey del fashionismo tiene una espinilla! —¡Ya cállate, Savannah! Si quieres lo que sea que quieras, dame las aspirinas y el whisky que debo limpiar mi bello rostro. —Idiota. Le entrego lo que me pide y me siento en uno de los taburetes que está frente al mueble dónde están los tintes, cremas y demás accesorios que parece haber separado para mí. Gael después de hacer su mezcla asquerosa se la coloca en la insignificante espinilla que tiene en la frente, hace una mueca estúpida y se acerca hacia mí. —Muéstrame lo que quieres, niña— saco mi celular y le muestro la foto de Dani— ¡Aww, blondie y con carita de bebé! ¿En qué estás pensando Queen? —Esto no es para mí, si fuera por eso usaría una de las tantas pelucas q me has hecho, ahora lo q necesito es parecerme lo más a ella. —No me digas…— dice cubriendo su boca con la mano en puño. —No te digo, entonces ¡Sólo hazlo! —Okey, okey, vamos primero que deberé decolorar. —Lo sé, así que tienes toda la noche para hacer tu magia, querido. —No será tanto, pero comencemos. Entre olores a agua oxigenada, tintes, shampoo, cremas y aceites nos pasamos toda la noche a punta de whisky y galletas saladas. —¿Falta mucho? —Es la décima vez que me lo preguntas y no, ya no falta tanto. Ven, vamos al lava pelo para sellar esas cutículas. Obediente como una beba, fui con él. Gael era el mejor estilista de la ciudad, pero además tenía ese don que los genios del disfraz necesitan, era un as para las caracterizaciones y otro de mis locos pacientes que había sido trasplantado de riñón. Masajes capilares aquí, secador y plancha por allá, unas lentillas del color de los ojos de Dani… —¡Et prêt. C’est magnifique, adore-moi! (Y listo. Es maravilloso, ahora adórame) — C’est merveilleux, merci (quedó hermoso, gracias) —Nada de gracias, déjame sacarte unas fotos para mí próxima exposición. —¿Cuándo va a ser? — pregunté, pues no sabía cuánto tiempo tendría que estar así. —En uno o dos meses más, aún me falta mucho por terminar y esperar que ese bombón de Di Rossi me ceda una de las salas del Met. —Okey, hazlo, pero solo si es en ese tiempo, no sé cuánto tendré que andar así de ordenada. —Pues deberías, tu rubio es muy parecido al de esa chica que me mostraste y si no fuera porque sé que eres única habría jurado que son hermanas. La verdad, era cierto. Daniela se parecía mucho a mi Daría, incluso en la edad, si ella estuviera junto a mí tendría veintidós años. Suspiré y me dejé llevar un rato por los flashes de la cámara de Gael, cuando terminamos eran las seis de la mañana, así que le pedí un cambio de ropa a él. Tenía tantos que uno no se notaría. Me di una ducha rápida, cuidando mi nuevo aspecto y me saqué las lentillas, esas las usaría cuando correspondiera, me despedí de mi amigo y enfilé rumbo al hospital. —Wow, doctora Lewis, se ve preciosa — me saluda Esperanza con mi café en sus manos. —Muchas gracias, querida, quise hacer algo nuevo y como dicen que las rubias están de moda quién puede negarse ¿no? El día estaba tranquilo, sabía que hoy operaban a Niccola y por ende Malory andaba que se colgaba de las paredes, pero a eso de las tres de la tarde la llamada de Val me dejó sin aliento. Corrí por los pasillos del hospital y me encontré con mi amigo gritando como loco, su respiración era irregular y mis alarmas se activaron, llamé a la enfermera y pedí que le inyectaran un calmante, con eso me pude acercar a él para seguir apaciguándolo. —Todo saldrá bien, Nath. Te lo prometo. —Si algo le pasa a ella yo me muero. —No digas estupideces, debes ser fuerte por ti y por Nicco, ya pronto lo traerán del post operatorio y no te puede ver así. —Vannah, en mi vida había sentido tanto dolor, es que ella… ellos son mi mundo. —Lo sé, cariño, pero por ahora descansa. Prometo estar para cuando despiertes. —Me lo prometes. —Ya lo dije, bobo. Debe ser el efecto del calmante, ahora descansa y pronto verás que todo estará bien. Comencé a arrullarlo y cuando su respiración fue acompasada me liberé de su abrazo, lo cubrí con la manta y salí al pasillo. —Todo esto es un verdadero caos— le digo a Jack que ha llegado para saber del estado de salud de Nicco. —Lo sé, ahora acompáñame—Fuimos a la oficina de Ethan y ahí también estaban Bruno, Val. —Lo que les diré ahora será sólo para nosotros y pedí exclusivamente que vinieras Vannah porque te tocará contener a Nath, para hacerlo más creíble. —¿A qué te refieres? —Por seguridad, informaremos que Nicco falleció en la mesa del quirófano. Debemos resguardar al niño y a Nathan de cualquier, por lo que vimos estos tipos tenían todo planificado desde hace tiempo y nuestros chicos no pudieron contra ellos. —¿Algún herido? ¿Fallecido? —No, por suerte todos están bien, ahora yo me voy con Enzo para Italia y les estaremos informando. —Y nosotros nos vamos para terminar los preparativos de tu reunión con Darlan. —¿Estás segura de querer hacerlo, Vannah? —Si, tranquila, Val. No ves que hasta me preparé para la ocasión. —Te ves hermosa de rubia platinada, eso es innegable. —Gracias, mi Brunis, pero que no te vaya a escuchar tu hermosa mujer, sino me degüella. —Idiota, ya mejor lárguense y déjennos a nosotros el control de daños. —Que todo salga bien y por favor cuídense— nos dice Val despidiéndose de su divino tormento con un beso apasionado y luego de mí con un abrazo. Nos subimos a la camioneta y fuimos rumbo a el edificio donde estaban los federales, dentro de ella me coloqué las lentillas y la cara de Jack fue de espanto. —Ni lo digas, ya sé que me veo igualita. Cuando entramos al departamento donde estaban los oficiales y la gente de Scott y asociados, varios me miraron y se impactaron, pero la mejor cara que ví fue la de Cameron, es que literal, se le cayó la baba. Jack nos indica que irá por Mary y que volverá en unos treinta minutos. Así que seguimos trabajando con Cam, para aprender mi nuevo personaje, él me muestra videos de Dani en la oficina, en la casa y las infaltables barbacoas en las que también he participado y debo decir que la última me recordó al imbécil de los O’Connor que lo de niño bonito se le quita cuando abre la bocota y es un completo idiota. Estoy tan concentrada en este último video, viendo nuestra discusión que no me percato que han llegado los chicos hasta que Jex me habla. —Wow, Savannah, si no fuera porque te conozco casi juraría que eras mi muñequita. —Es que no me la creí cuando la vi, Jex. Hasta me dieron escalofríos—Le dice Cam y yo lo miro muy feo. —Ves, Cam. El arte del disfraz es uno de mis mejores virtudes. —Narcisista—Sí, es el niño bonito hablando ¡Ven que tengo razón! Y como no me gusta dejar las cosas para después mejor lo aclaro. —Puede ser, señor O’Connor, pero no negará que me veo hermosa— Su cara es todo un poema y otra partecita de su cuerpo se levanta firme casi de la nada, Uy al parecer el chicuelo está necesitado de un buen polvo o ¿seré yo señor quien lo pone así? Por hoy lo dejaría pasar, quizás en tres meses más cuando termine con mi angelito le haga alguna propuesta al niño bonito, vuelvo a la sala después de salir de mi pequeño lapsus mental y veo a James sentado al lado de Cameron. —¿Alguna novedad? —Todo igual, por ahora, estamos esperando a Jack y Jacobs que están verificando el perímetro—respondió Cameron entregándoles una nueva carpeta con lo que se ha hecho estas horas y que yo ya tenía en mi poder. —Ya veo. —¿Y ustedes? ¿Alguna novedad? —Solo lo que pasó en el restaurante— Responde Jex. —Val me llamó y tuve que contener a Nathan, el pobre está en shock y debieron sedarlo. —No es para menos. —Lo sé y siento un enorme respeto por mi amigo, él la ha pasado tan mal en la vida que tener a Gia y Nicco ha sido un bálsamo para su proceso. —Buen día para todos— nos saludó Jack llegando con Jacobs y una Mary que venía con su pequeña en su cangurera. El ambiente se distiende un poco y disfruto de los arrumacos que nos hace la pequeña Cony, pero nuevamente la cara que tenia el tal Jacobs me molestaba era como si algo tramara y no, no era nada bueno. Además, se veía que el tema de que estaba enfermo era para no hacer nada. ¿Será que tiene miedo a recibir un disparo? O peor ¿será que es un topo? Algo había en él que no me daba confianza, así que para sacarlo de una le ofrecí una de mis tantas pastillas para el dolor, una pequeñita, que parecía para el dolor, pero que era un laxante, no se enojen, pero necesitaba tenerlo lejos o por lo menos no tan cerca de mí, El pobre a los pocos minutos corrió al baño y ahí lo perdimos. —¡Qué pena! otro soldado caído. —¿Qué dijiste? —me pregunta Jex y yo salgo de mi angelito malo para seguirle la conversación. —Oh, nada, nada. Te decía que el tal Darlan se reunirá conmigo a las veinte horas y como me imagino me intentará llevar a la cueva de Volov, espero que esto funcione y podamos grabarlos. —Es muy arriesgado lo que harás — me dice James con verdadera preocupación y yo, de verdad que no sé de donde lo hago, que le tomo la mano y le respondo. —Esto es adrenalina pura, señor O’Connor y una de las mejores formas de adentrarnos en el lugar. Después de ese acto, absolutamente involuntario, Mary me llama para colocarme los dispositivos, me acerco a ella y comienzo a desnudarme quedando en una pequeña lencería blanca. Idiota de Gael que solo tiene esta ropa de ángel de Victoria Secret… Mary me coloca el micrófono ajustándolo con cinta adhesiva y luego una microcámara en un hermoso collar de dije. Me doy la media vuelta y la cara de el niño bonito era la misma que aparece en el lobo feroz de las caricaturas, le di una sonrisa sexi y comencé a vestirme. —Tomen chicos— Mary les entrega unos pequeños auriculares y para comprobar que funcionan les hablo dulcemente, Jack me señala su pulgar y Jex se ríe de mi intervención, en cambio James se sonroja. Tan divino… —Estamos listos, es momento de salir. Vamos que se puede, esto será pan comido… o eso espero. ------------------------------ Copyright © 2024 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative bajo el número 2410107717945
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