Capítulo 1.

1686 Words
Colin. – Te amo, Julie. – Le digo mientras me acerco para besar sus preciosos labios suavemente. Julie no duda en recibirme en sus brazos y el sentimiento que aparece cada vez que estoy con ella me aplasta el corazón de felicidad. – Te amo más, osito. –  Me besa de nuevo y siento como sus labios dan un suave toque a los míos, con la típica electricidad corriendo entre nosotros. Estoy absoluta y perdidamente enamorado de ella. – Oh por favor, paren, es asqueroso. – Edward levanta la mirada de su teléfono y nos mira a ambos. – Lo dices porque no tienes novia. – Tú te revolucionaste desde que tienes una, como si nunca hubieras tenido pareja. –Reclama Sheenan, con el ceño fruncido y sus ojos verdes con una expresión dura. – Sé que cuatro años de soltería es duro, pero por favor, si van a besarse háganlo en otro lado. – Estás envidioso. – Sonreí. Edward no había tenido la suerte que yo tuve al conocer a Jules, por eso esta envidioso. – Ya quisiera ella que me gustaran las mujeres, créeme, pero por ahora paso.   estoy feliz con mi soltería, puedes quedarte con Julie pero si van a besarse y a ser melosos váyanse para otro maldito lado. Julie era mi novia desde hace unos meses atrás, cuando solo era Colin Gallagher, un chico de Irlanda que pertenecía a la banda más famosa del mundo, con un futuro brillante y prometedor. Su llegada puso mi mundo de cabeza, estaba absolutamente seguro de que Jules era la indicada para mí. Sí, apenas la conozco hace unos meses, pero ya sé todo lo que tengo que saber de ella: Es el amor de mi vida. – Amor, es mejor que me vaya, tienes que ensayar y creo que alguien no me quiere aquí.  –Julie miró a Edward y este rodó los ojos. – Nos vemos luego, osito. Te amo. – Te amo más. – Besé sus labios y ella camino a la puerta. – Ya te extraño. Jules soltó una carcajada y se fue definitivamente. – ¿Qué demonios tienes contra Jules, eh? – Bramé en dirección a Sheenan, una vez que dejé de escuchar los pasos de Jules alejándose por el pasillo hasta la salida del estudio. – Nada, solo que su “melosidad” interrumpe mis conversaciones y mi concentración. Te recuerdo que esta es la sala de ensayo de Rough Diamonds. Este lugar es de todos, no solo tuyo y de Julie. Conocía a Edward desde hace cuatro años atrás, cuando apenas teníamos quince y dieciséis años, respectivamente. He estado más tiempo con él que con mi familia en estos últimos días y por eso sé que está mintiendo. Conozco bien a Sheenan. – Dime la verdad. – Exigí. – Vamos, dímelo. Edward suspiró. – Es la verdad, una gran parte. – ¿Cuál es la otra parte? – Pregunté. – Que Julie no me agrada para nada–Confesó mi amigo, con la mirada perdida en su teléfono, evitando el contacto directo con mis ojos. Mientras aún procesaba lo que ya era obvio, entraron Lewis y Zack a la habitación mientras sostenían una animada charla, la cual continuaron una vez que tomaron asiento junto a Edward. En mi mente aún había una batalla; no podía entender como Jules no le agradaba a Edward. Jules era simpática, inteligente, hermosa y amable, ¿Qué tenían contra ella? – Chicos, ¿Qué opinan de Jules? – Pregunté. De verdad, la pregunta daba vueltas en mi cabeza una y otra vez: ¿Cómo es que un ser tan encantador como Jules no les agradaba a los chicos? –Me agrada si le agrada a Zack. – Respondió Lewis, mirando a Zack mientras intentaba aguantarse la risa y mantener una expresión seria. Mi mirada se dirigió al morocho: – ¿Qué opinas de Jules, Zack? ¿Te agrada? – Pregunté. –Me agrada si le agrada a Edward. – Edward… – Volví a insistir, esperanzado y con los ojos de cachorrito, pero ni eso lograron llamar la atención del ojiverde. – La detesto. – Declaró el castaño. – Nosotros también. – Dijo Lewis, levantando el pulgar para dar su apoyo a Edward. – No puedo entenderlo, es perfecta. – Dije con el ceño fruncido y los brazos cruzados. De verdad que no podía entenderlo. Jules era castaña, de ojos cafés, tez blanca, era pequeña y delgada. Su físico era igual que su personalidad y carácter, perfecta. – No lo creo. – Dice Lewis, haciendo una mueca. – Es irritante, aunque la soporto, no como Edward, él verdaderamente la detesta. – Es unánime, amigo mío. – Responde Zack. – La detestamos. – Sí, pero nadie la odia más que Edward. – Acotó Lewis, nuevamente, en un tono de burla que no tardó en enganchar a Zack, quien se le unió a la broma. – Es verdad.  – No entiendo por qué. – Porque te está usando, Colin. Te usa, está robando tu dinero, tu fama y todo lo que tienes, pero estás tan ciego que no puedes darte cuenta. – Reclamó Edward, cansado y a la vez triste. – Estás jodidamente equivocado, Sheenan. – Negué con la cabeza mientras me levantaba de mi asiento, molesto. – Ella no es así. Jules no era de ese tipo de personas. Cuatro años me habían enseñado en quien confiar y en quien no, Jules era de las personas que podías confiar porque Jules era perfecta, estaba terriblemente enamorado de ella, era como estar enfermo de la mejor forma. Si me decían que debía poner las manos al fuego por ella, estaba segurísimo de que no me quemaría y si hubiera la posibilidad de que me quemara, lo haría por ella. Quizás esté un poco loco y ciego por Jules como Edward dice, pero no es mi culpa, el amor por Julie no me permite ver las cosas con claridad y tampoco quiero hacerlo, jamás había sentido todo lo que Julie me hacía sentir y si ella no me amaba, quizás podría hacer que las cosas funcionaran mejor después, quizás yo podía amarla por los dos.  Nada malo me ocurriría mientras estoy con Jules, ella me ama y yo la amo. Sin decir más palabras, abrí la puerta y escapé por el pasillo. Necesitaba pensar.  Jules.  Camino por la cafetería y me pongo en la busca de Jane, mi mejor amiga. – Jules. – Mi amiga levantó la mano indicando donde se encontraba, me acerqué a ella y me senté a su lado. – Hola Jane. – Besé su mejilla. – ¿Cómo estas, Julie?  – Nada bien, tuve que ir con Colin y la banda de imbéciles. – Rodé los ojos. – Los odio, sobre todo al cabeza de brócoli que no puede dignarse ir a la peluquería y no hace otra cosa que hablar mal de mí y poner mala cara mientras espero a Colin en los ensayos y demonios, Colin me tiene los labios hinchados de tanto besarme, ugh. Lo odiaba, odiaba ir a ver a Colin y a sus amigos. Sus irritantes besos, sus caricias, sus ojos color azul, odiaba su risa, de verdad que lo hacía, el irritante sonido de sus carcajadas, prefería que me golpearan la cabeza con un martillo a seguir escuchándolo. Cielos, lo odiaba de verdad y si no lo odiaba, me irritaba, jamás había compartido tanto con alguien como lo llevaba haciendo con Colin.  – Si no te caen bien, ¿Por qué sigues con él, si no lo quieres? – Preguntó Jane, con la cabeza inclinada hacia un lado mientras revolvía su café. . – Fácil, Hale. Por la básica razón de que es famoso, tiene dinero y todo lo que necesito. Es un idiota y, no se está dando cuenta de nada, está demasiado enamorado de mí. – Eres una perra. – Dice Jane. – Lo sé. – Me reí, pero Jane no lo hizo. – De verdad, te odio. – Miro a Jane un momento y veo que no está jugando como yo creo que lo hace. Y entonces lo descubro. – Espera, ¿Te gusta Niall? – La castaña me miró por unos momentos y bajó la mirada. Mierda, le gustaba mi novio, mi millonario e irritante novio le gustaba a mi mejor amiga. Me sorprendió que no me importara en lo absoluto. – No. – Negó. – Solo que me parece injusto que seas así con el pobre. Está bien, quieres dinero pero no le llames idiota, creo que es una buena persona que ha sido bueno contigo.  – Claro que te gusta, en todo caso no te culpo Jane Hale, admitamos que es lindo, pero no como Steve. –Mordí mi labio. – Steve golpea el trasero de Colin mil veces. – No lo creo, tu amante no me gusta para nada. Es un idiota. –Reí y mi teléfono sonó, esperaba y rezaba a Dios que no fuera Niall. Miré la pantalla y me puse a chillar de emoción. Finalmente, era Steve. – ¡Es Steve! –Chille y abrí la conexión: – Steve. – Suspiré. – Hola hermosa, ¿Tienes tiempo para pasarte por mi departamento? Ya sabes, pasarla bien un rato…–Me reí. – Siempre tengo tiempo para ti, bebé. – Él soltó una risa encantadora y habló nuevamente a través de la línea con esa voz seductora que me mataba: – Ven entonces, hermosa. Te espero, adiós. – Adiós, Steve. – Suspiré otra vez y corté la llamada. Levanté la mirada para encontrarme con la de desaprobación de Jane. –No me mires así, solo estoy viviendo la vida. – Está bien, está bien. – Jane levantó las manos, alegando inocencia mientras yo me levantaba de la mesa al mismo tiempo que buscaba en mi billetera el dinero para pagar mi café. – Tengo una cita. Nos vemos después. – Nos vemos. – Se despidió la pelirroja y sin más preámbulos, tomé mi cartera, me puse mis lentes y comencé a buscar rápidamente el acceso al estacionamiento para poder correr lo más rápido a los brazos de Steve. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD