Capítulo 2.

1342 Words
Julie. Me tumbo al lado de Steve mientras ambos respiramos agitadamente. Me abrazo a su marcado torso mientras intento recuperar el aire y él acaricia mi hombro con suma suavidad. — Jules Smith, eres deliciosa. — Steve besa mi cabeza de manera dulce. Me siento en las nubes cuando me toca, todo lo contrario, a Colin. Sacudo la cabeza eliminando todos los pensamientos del castaño de mi cabeza y me concentro en Steve. — Te amo. — Le solté, de pronto. No sabía que era directamente “el amor” pero lo que sentía por Steve estaba segura de que era algo…real, cuando me tocaba era como estar en las nubes, me gustaba su cabello, me gustaba todo de él realmente. — Yo también, Jules. — Me encontraba realmente en el cielo. Mi teléfono sonó, rompiendo el momento como una ventana golpeada por una pelota de tenis. Suspiré y tomé el aparato entre mis manos para encontrarme con el nombre de Colin en la pantalla. Ugh, ¿Acaso no podía dejarme sola un momento? Era verdaderamente irritante. — Colin… — Hola Jules, ¿Dónde estás? — Me pregunta. Steve comienza a besar mi cuello y producto de las cosquillas que me generaba, sin querer suelto una carcajada mientras le aparto suavemente. — Con mi amante. — Reí y Colin hizo lo mismo por el otro lado de la línea también. Era tan estúpido que no lograba ver que le estaba diciendo la verdad, su inocencia me daba risa. De verdad, podía decirle que se tirara de un barranco y lo hacía, por eso sacarle su tarjeta de crédito no era tan difícil con un par de besos y una sonrisa. Pobre Colin, mal para él y su cuenta bancaria. — Bromista, pero enserio, ¿Dónde estás? — Con Jane. — Respondí. —Bebé, ¿podrías venir? Te extraño.Yo te necesito más que Jane. — Veré que puedo hacer, adiós Colin. — Adiós Jules, y apúrate que me impaciento. — Suspira y luego agrega: — Te amo. — Yo más. — Corté la llamada y miré a Steve con un puchero. No quería dejarlo, quería quedarme con él pero también debía estar con Colin, si no sospecharía que paso mucho tiempo con Jane y digamos que yo nunca estoy con Jane cuando le digo eso, estoy con Steve. Repito, pobre ingenuo. — Me tengo que ir, Colin me llama. — Oh, ese Colin, siempre me quita lo que es mío. — Dice Steve mientras rio suavemente, en verdad me estaba derritiendo por dentro. Steve sabía que yo tenía “novio” y no le importaba mucho, ambos éramos felices estando juntos a pesar de que Colin estuviera en mi vida y eso me encantaba, al final, nos servía a ambos. — ¿Nos vemos mañana? — Preguntó, con su cabeza apoyada en su brazo mientras descansaba en la cama al mismo tiempo que yo buscaba mi ropa interior por toda la habitación. — No lo creo, mañana tengo que estar con Colin. — Rodé los ojos. — Es estúpido pero creo que su cerebro está empezando a funcionar, puede darse cuenta. — Bien, ven a verme pronto, hermosa–Asiento y comienzo a vestirme rápidamente. Salgo del departamento de Steve y me subo a mi auto para abrir el espejo y observar mi rostro, ver si me dejaron alguna marca. Me terminó por pintar los labios, echarme un poco de perfume y respirar un par de veces, preparándome mentalmente, mientras encendía el auto para conducir hacia la casa de mi novio. (…) — Camina Jane. — Le ordené, con las bolsas abarrotadas en ambas manos. — Lo siento, pero tanta ropa y bolsas pesan, señorita musculosa. — Me dice ella. Me rio y seguimos caminando por el centro comercial con Jane y las bolsas a rastras. De verdad que la chica estaba cansada y yo también, pero la tarjeta de Colin estaba en mis manos, lista y dispuesta a pagar por todo. — Vamos a las últimas compras. — Me pongo frente a la joyería y miro los anillos como una niña en dulcería, todo era hermoso y brillante. Oh Dios. — Es muy caro todo. — Dijo Jane. — Para ti y para mí, sí. Para Colin, no. — Sin más, entré a la tienda, miré por las vitrinas hasta que vi un lindo anillo de diamantes. Fácil, era mío. Saqué la tarjeta de Colin y la llevé al mostrador. — Quiero ese anillo. — Indiqué. Jane se acercó a mi lado y miró el anillo con atención. — Mierda, está demasiado caro, Jules. — Bah, la tarjeta de Colin aguantará. — Le entregué la tarjeta a la encargada y esta me dio el anillo, era absolutamente hermoso y brillante, pesaba en mi mano. Luego de eso, volvimos a mi casa, o sea, el departamento de Gallagher, guardamos lo comprado y justo Colin llegó. — Hola hermosa. — Me saludó con un beso en los labios. — Hola Jane. — Hola Colin. — Saluda nerviosa. Pongo los ojos en blanco y pongo mi mano derecha frente a Colin, mostrando el anillo. — Mira, ¿Cómo se ve? –Colin sonríe y besa mi mejilla. — Hermosa, princesa, como siempre. Ni siquiera se dio cuenta de que lo pagué con su tarjeta de crédito. Repito, esta malditamente loco por mí. — Yo…será mejor que me vaya. Adiós Jules, adiós Colin. —Jane tomó su bolso y se fue rápidamente. El ojiazul aprovechó a instancia para atraparme desde la cintura con sus brazos y acercar su rostro al mío. — ¿Cómo fueron las compras? — Pregunta Colin. — Excelentes, toma. –Le entregué su tarjeta y este la guardó en su bolsillo trasero. Luego comenzó a besarme y a acariciarme irritantemente como siempre lo hacía luego de salir del estudio. Ugh, quería vomitar, ¿Por qué Steve no podía hacerme estas caricias en cambio de Colin? — Te amo, Jules. — Dice. — Yo también. — Solo son palabras vacías, al menos por mi parte. Que quede algo claro: No lo quiero, ni siquiera como amigo, es irritante y lo detesto, menos lo amo ni nada, solo estoy con él por fama y dinero. Sí, muy perra. No me importaba, hay gente que hace esto de una forma peor, como robar agresivamente, yo lo hago de una forma sutil, además Colin es un imbécil de tamaño familiar, es demasiado fácil mentirle y aprovechando lo loco que lo tengo es más fácil aun. “Princesa”, pura mierda, ojalá Steve me llamara así. — Mañana tengo una premiación princesa, ¿quieres ir conmigo? — Asiento. Una de las pocas cosas buenas de tener a Colin Gallagher de novio era que teníamos premiaciones, alfombras rojas, flashes y cámaras casi todos los días, casi todas las semanas y de verdad amaba eso. Colin era la herramienta perfecta para alcanzarlo. — Genial, amo cuando vas conmigo. — Me dice. — Sin ti, me siento incompleto. Cursi, cursi, cursi. Quiero pegarme un tiro, detesto cuando habla así, detesto cuando habla en general, alguien por favor pégueme con un martillo en las orejas para no seguir escuchándolo. No puedo entender como adolescentes de todo el mundo están locas por él, no le veo absolutamente nada de especial. Está bien, tampoco soy ciega, es muy lindo físicamente: Ojos azules, cabello castaño, un físico normal, bonitos dientes y al final de todo, no cantaba tan mal. De igual forma, su fanaticada no lo amaba por ser guapo, lo amaban a él. Y bueno, yo no, apenas podía soportarlo y lo sabían, por eso se pasaban el día en internet hablando sobre mí y sobre nuestra relación pero al final del día, nada de eso importaba. Ellos perdían y yo ganaba, o al menos me gustaba creer que sí, después de todo, mientras lo amaban en silencio, él me amaba a mí y yo amaba su dinero. ¿Qué importa lo que el mundo pudiera decir? Lo tenía en la palma de mi mano y eso era lo único que importaba.
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