Julie. Apenas es sábado por la tarde y tengo que aguantarlos hasta el domingo por la tarde también. Mi teoría de los celos fue absolutamente rechazada por mí misma, es decir, es ridículo. Quizás estoy un poco irritada por el trabajo, quizás por el estrés, supongo que el venir a la playa podría ayudarme a relajarme, de todos modos, no está funcionando mucho. Jane y Colin se tumban a mi lado, con sus cuerpos mojados y húmedos encima de las toallas, se ríen como si fuera el mejor chiste de todos. – Colin, ¿Me pones bronceador? – Me pregunto si Jane miró alguna vez al cielo y vio lo nublado que estaba, el bronceador se le va a quedar quedado de aquí al domingo por la poca luz solar que llega. – Claro. – El castaño se ve fascinado por la idea, por supuesto. Con cuidado le pasa las manos por

