Julie. – Te gusta y le gustas, es demasiado obvio. – Afirmó Natalie. Negué con la cabeza mientras tomaba un poco de Coca-cola en lata. Era imposible. El lunes volvió como una pesadilla, la gente parecía que nunca se iba a acabar dentro del trabajo y agradecí a que el almuerzo hubiera llegado, en cualquier momento iba a caer desmayada por el cansancio. Le había contado todo lo que pasó en la playa. El domingo por la noche estuve con mi cara enterrada en la almohada muriendo de celos por lo que Jane le dijo a Colin y viceversa. Era tan malditamente irritante, es decir, hace pocos meses de me decía eso a mí, ¿Quién se creía que era para venir y decírselo a otra chica? Y lo peor es que por más tonto que sonara estaba celosa de mi mejor amiga. – Te salvó, te ayudó, te propuso que fueran ami

