Narración por MICHELLE
Últimamente había un lobo que se nos aparecía por las noches donde siempre nos juntábamos y decidimos cambiar de lugar. Había bajado la frecuencia de aquellos lobos que se nos aparecía. Pero era algo como aterrador y nos pusimos a pensar que si habíamos tenido problemas con algún hombre lobo, pero la verdad nadie recordaba nada. Mi amiga Natalia se había quedado a vivir conmigo en lo que mis padres viajaban por el mundo y cerraban algunos negocios. Ellos eran muy de negocios, era su vida y obviamente de lo que vivíamos. Una noche Natalia y yo decidimos salir para un antro, a mis padres no les agradaba pero yo iba en contra de ellos.
—Natalia, ¿y qué me cuentas de tu novio? ¿Haz podido resolver algo?
Ella me miraba como sino supiera lo que iba a decir pero luego me respondió.
—Las cosas están... Complicadas... Tú sabes... Tengo que investigar algunas cosas al respecto. Él cree que de verdad yo me acosté con Joan. Sólo fue un beso.
—¿Y si sabe lo del beso? —le pregunté, tomé el vaso de cerveza y le di un sorbo.
—Puede ser...
—Yo creo que lo está pensando y debes de decir la verdad. Pedirle perdón a él.
—Michelle... Yo prefiero que sea él que se me acerque a mí. Porque de lo que me enteré de él... Él y su amigo. El estúpido alfa —se expresó ella incómoda.
—Pues, dile lo que sabes y quedan empate.
Ella rodó los ojos.
—Su amigo me dijo muchas atrocidades —me comentó enojada—. Su amigo se creé que porque él es rico, poderoso y un alfa puede venir a humillarme. Y se equivocó conmigo.
—Ignora a ese idiota y punto.
—Ignorar a ese idiota —masculló ella.
Rodó los ojos y no volvimos a tocar ese tema. Continuamos tomando y tratando otros temas. En la salida vi un lobo, me asusté pero por esta vez no me atacó y respiré, lo vi desplazarse alejándose de nosotras. Mi amiga y yo partimos retornando hacia mi casa.
###
Días después, me movilicé hacia aquel lugar donde yo me juntaba con mis amigos. Yo parecía una callejera, a mis padres les molestaba eso. Y los muchachos estaban tomando cerveza al aire.
—Oh, vaya. Ustedes empezaron sin mí, ustedes son unos traicioneros —reclamé incrédula—. ¡¿Cómo se atreven?!
Ellos se echaron a reír. Y yo obviamente me enojé.
—Cállate Michelle y deja de molestar, ¿si? —se expresó Moe.
Yo lo apunté con mi dedo índice enojada.
—Vete al diablo cretino —le dije.
—¿Por qué dejaste a Natalia? —me preguntó él.
—Ella tiene una situación complicada y tú lo sabes.
—Sí, lo recuerdo. ¿Y qué me dices de lo que te propuse?
—Eso debemos de conversarlo en privado idiota.
Ese imbécil delante de todos dijo eso y era obvio que iba a saber de qué estábamos conversando. Yo no quería que nadie supiera si algún día yo decidía salir con Moe, ya que él solía tener vicios de marihuana. Aunque no éramos cerrados de mente, pero yo quería mantenerlo en secreto ya que yo no consumía esas cosas. Pasamos un momento agradable, todos bebimos cerveza bajo las estrellas. Y decidimos luego desapartarnos. Pero Moe no me quería dejar ir y se fue conmigo, en el auto íbamos dándonos besos, cada vez se me subía la temperatura y era obvio de que íbamos a terminar en la cama. Decidí apartarlo de mí.
—Mi chofer se podría poner impertinente por estar tú besándome Moe.
—No digas eso mi amor —él aún me sostenía en sus brazos—. No me importa tu chofer.
—Pero a mí sí, idiota.
—Eres una aburrida aveces —dicho esto me soltó—. Pero... Todo será hasta un día. Ya lo verás.
Rodé los ojos.
—No me estés diciendo estupideses Moe. Búscate una novia. Yo no deseo ser tu novia.
—Ya lo verás que un día sí.
En el camino la pasamos discutiendo eso. Mi amiga Natalia se había ido a dormir temprano por lo tanto yo no la iba a encontrar. Llegamos hacia donde mi hogar. Y nos desplazamos silente dentro de la misma, nos movimos hacia nuestra habitación y allí pudimos hacer lo que hacía tiempo él quería conmigo. Al siguiente día Natalia había estado tocando mi pierta, no me acordaba de Moe y tuve dudas, sobre si abrirle la puerta o no a ella, pero era mi amiga. Y tuve que abrirle la puerta. Me desplacé buscando el albornoz. Cuando estuve cubierta, procedí a abrirle la puerta a mi amiga. Y esta obviamente entró a mi habitación y la vi que se sorprendió al ver a alguien en mi cama.
—¿Michelle quién es él?
—Tú lo conoces, es Moe.
—¿Moe? —me preguntó sorprendida—. ¿Y a ti te gusta ese tipo?
—Sí, me gusta. ¿Algún problema?
—No amiga para nada. ¿Cómo crees? Me retiro hablamos después.
Ella se retiró de la habitación dejándome sola, entonces como en eso de las doce del medio día yo quería matar a Moe, ese estúpido no se había levantado. Traté de levantarlo pero no quería, entonces lo dejé sólo y me movilicé hacia donde se encontraba mi amiga.
—Natalia, el maldito de Moe aún no se levanta.
—Ah, él es así. Suele levantarse tarde. ¿Por qué te molesta?
—Que maldita pregunta me haces Natalia.
—Amiga déjalo dormir.
—Está bien.
—¿Acaso querías sexo?
—No.
—¿Y entonces Michelle?
Rodé los ojos y odié esa pregunta. Por lo tanto yo me mantuve pensando en algunas cosas mientras mi amiga tecleaba el móvil. Yo tenía ganas de salir, de bailar, de pasear pero no con ellos y pensé que quizás un viaje podría ser perfecto. Traté de buscar una solución que me ayudara a como yo podría quitarme a Moe de encima, él solía ser insoportable y ni siquiera supe por qué yo me había acostado con él.
—Me arrepiento de haberme acostado con Moe.
—¿Qué? ¿Por qué lo hiciste?
—No lo sé. Fue más un impulso que otra cosa. Es que siento de que él me va a causar problemas. Y tengo que buscar algún mecanisno urgente para liberarme de él.