Narración por TEDDY
Por lo menos las cosas estaban funcionando bien por el momento. Mi amigo Leo se reconcilió con Natalia, y yo pude mantener una conversación irregular con Michelle. Así que por el momento iba todo calmado. Leo y Natalia tenían mucho que no tenían sexo, quisieron quedarse en el apartamento donde yo había alquilado temporalmente. Mientras ellos se daban amor yo me tomaba una copa de vino antes de acostar. Yo pensaba en mis negocios y por supuesto que en Michelle. Luego de haber meditado, me retiré a dormir y la pasé muy bien esa noche. Al día siguiente me desperté con una idea, Natalia se encontraba con Leo y yo debería de aprovechar ese momento y querer llegar hacia donde se encontraba Michelle, estábamos en la manada Green y el lugar era seguro para todos. Decidí esperar a que llegara el momento preciso para toparme con Natalia, y así sucedió como en eso de las once de mañana se apareció en la sala con Leo. Yo me hice como si no los estuviera viendo, entonces esperé a que dijeran algo.
—¿Me estás esperando Teddy? —me preguntó él.
—¿Por qué yo debo de esperarte idiota? —entonces le interrogué yo y posé mi mirada sobre él.
—Teddy mal humorado, en verdad que tú y Michelle son dos tal para cual, se parecen tanto... —me respondió avanzando hacia un sofá y se acomodó en él.
—Esa bestia no se compara conmigo, con lo que soy —me defendí, cómo mi amigo se atrevía a compararme con ella.
—Amigo, te recuerdo que la bestia eres tú.
Me detuve a pensar en eso, pero era un decir. Las cosas no iban a funcionar tan fácilmente asi de simple con Michelle. Yo debería de tener mas cuidado a la hora de tratar ciertos temas.
—Leo, por favor. Evita discutir conmigo a esta hora —me detuve y observé a Natalia que se encontraba preparando café en ese momento.
—¿Y quién te dijo que yo quiero discutir?
Al escuchar a Leo, volví a fijar mi mirada en él.
—Es por casualidad.
—Cuéntame amigo. ¿Salimos con las mujeres? —sonrió Leo después de haberse expresado.
Me detuve a pensar en que sería difícil de que Michelle aceptara una salida conmigo, aún era muy prematuro.
—Creo que ahoramismo una salida no creo que sea conveniente, debemos de hacer algo que sea... No sé aún... No tengo nada en mente —dije dudando.
—¿Y si hablamos con Natalia? Ella nos podría aportar una idea.
—Creo que sí.
Él apartó su mirada de mí y la fijó en Natalia, de seguro para observar que estuviera haciendo.
—Vamos a esperar que ella termine.
Por un rato permanecimos conversando sobre nosotros, Natalia estuvo preparando el desayuno, y se lo agradecí, nos sentamos a comer, después de todo eso, nos animamos Leo y yo a conversar sobre Michelle, a ver que ideas Natalia podría sugerir.
—Creo que ya es hora Teddy —pronunció Leo.
—Ah sí... —me giré hacia Natalia—. Natalia —pronuncié, ella se giró hacia mí prestándome atención.
—Dime Teddy —me dijo.
—¿Podrías darme una sugerencia o una ayuda para yo poder acercarme a Michelle?
—Michelle... Ella me contó algo sobre tú y ella. Bueno mi amiga es muy terca. Podríamos pensar en algo... ¿No sería mejor dejarlo para cuando no estuviéramos aquí?
—¡Natalia mi vida! ¡¿Cómo dices eso?! No hay que esperar. La solución tiene que salir de esta ciudad —se expresó Leo y yo quería darle una bofetada porque gritó muy fuerte.
—Te quiero matar Leo —mascullé.
Él se giró hacia mí expectante.
—¿Por qué idiota?
—Gritaste inútilmente —lo miré intensamente.
Él se rio. Y me enojé aún más, pero decidí no verme como un loco porque era eso lo que él me iba a decir.
—Eres un aburrido.
—¡Basta! —exclamó Natalia, Leo y yo podamos nuestras miradas en él.
—¿Qué sugieres amor? —le preguntó Leo.
—Ella y yo estamos de vacaciones podemos andar juntos o que ustedes vayan donde estamos hospedadas.
—Excelente —pronuncié.
—¿Se imaginan la cara de Michelle cuándo nos vea? —se rio Leo—. Podemos hacerlo hoy.
—Aunque no sé si la podemos encontrar porque ella suele dejar el móvil en la casa —nos dijo Natalia.
—¿Pero cómo es eso de que ella sale sin el móvil? —cuestionó Leo.
—Es normal en ella.
—Eso quiere decir de que si vamos no sabemos si la vamos a encontrar —me expresé.
—Llevémonos algo de ropa Teddy —sugirió Leo.
Era buena la idea, pero alojarnos en una casa ajena era algo que me apenaba, y apenas yo conocía a Lily.
—Hablaré con Lily ella no dirá que no, sólo por tres días —Natalia.
—Con la excusa de que eres mi novia y este idiota es mi amigo —dijo Teddy.
—Sí y no a la vez. Ella conoce el caso de discusión entre Michelle y Teddy —pronunció Natalia.
Entendí de una vez a que ella se refería, pero me acordé en ese preciso momento de que Lily era loba, ella entendería perfectamente el caso.
—Lily de seguro no bis diría que no —fue lo que dije finalmente.
Natalia se movilizó a la habitación, había dejado su móvil allá, conversó con Lily y ella aceptó, pues inmediatamente Leo y yo nos movilizamos para arreglar algo para llevar. Yo me imaginaba la cara de Michelle cuando me viera alla y yo no podría evitar de reírme, si que disfrutaría torturarla. Entonces estuvimos listos y nos montamos en mi auto, en el camino Leo dijo algo que me hizo reír.
—Vamos a llamar a Michelle para que sepa que vamos para allá y así le de un infarto desde ahora.
—Que cruel eres —se expresó Natalia.
—No defiendas a Michelle —le dijo Leo.
—La voy a defender hoy, mañana y siempre.
—Ya déjenlo así, que se muera cuando me vea y prefiero que me vea la cara antes de ella irse a dormir.
—Sí que eres cruel —me dijo Natalia.
—¿No te ha contado ella todo lo que le he hecho? Eso es poco y hasta suave la estoy llevando.