Capítulo 11

1118 Words
Narración por MICHELLE Darel y yo acordamos en pasar un buen momento en el campo, teníamos ganas de tener un encuentro íntimo, y pensamos que el campo sería perfecto. Yo amaba esa travesía de estar en el campo al igual que Darel. Pasó por mí en la mañana y llevamos comida preparada para comer. Habíamos llegado hacia un lugar apartado, sacamos la comida la acomodamos y algo para estar cómoda. Nos acomodamos bien cómodos en lo que pasaba el rato hablamos sobre cualquier cosa. —¿Y si nos quedamos hasta la noche? —¿Estás loco? —le pregunté yo mirando hacia el cielo, yo me encontraba acostada. —Descuida, no te va a ocurrir nada —me respondió él a mí. —Ni loca. Antes de caer la noche, nos vamos. —Acuérdate de que soy un hombre lobo y conmigo no te va a pasar nada. —No intentes convencerme. Entonces tuvimos una pequeña discusión, él quería quedarse hasta el anochecer pero yo no. —¡Cállate ya y bésame! —le exigí al final. —¿Desesperada? Escuché risas de su parte entonces me movilicé de donde yo me encontraba. —Ya está bueno. Estoy harta de escucharte. Me quité la brusa con el fin de acabar con todo, observé a Darel que tenía su mirada fija en mis pechos aún no estaban descubiertos, y luego fue desprendiéndose la ropa que me quedaba decidí quedarme desnuda. Me incomodó ver a Darel como un idiota, solo me observaba, me acosté sobre donde estábamos cubiertos con un mantel extenso. Y al fin Darel había reaccionado, se movilizó y avanzó hacia mí, él tocaba mis senos y los movía mientras yo me iba excitando por el toque de sus manos. Movía sus manos suavemente hasta que al fin piso su boca sobre mi seno derecho y lo lamía, cada segundo yo me excitando mas y mas, cuando se había apartado con su mano derecha tocó mi sexo e hizo que yo extendiera mis piernas, despacio iba introduciendo dos dedos dentro de mí, yo iba disfrutando del placer que él me ocasionaba en ese momento, apartó sus dedos cuando vio que yo iba alcanzado el orgasmo. Entonces él se quitó toda la ropa, procedió a subirse encima de mí, me penetraba despacio y luego iba rápido haciéndome enloquecer. Terminamos de disfrutar él día con mucho placer, sexo y pasión. Había llegado la hora de retornar hacia la casa de Lily, Darel quiso entrar conmigo y conversar un poco con ella. Pues justamente ella me abrió la puerta y cuando vio a Darel vi como que se asustó. Se fijó en Darel de una manera extraña. —¿Darel vas a entrar? —le preguntó Lily a Darel. —Sí. —Es que tengo un pequeño problema y temo que esta noche no vas a poder entrar. —Entonces vengo otro día, me retiro hasta luego —se despidió Darel y se fue inmediatamente. Yo aún no entendía la situación y me preocupó al escuchar a mi amiga expresarse de esa manera. —¿Qué sucede Lily? —le pregunté al fin. —Lo verás pronto. Me dio la espalda y entró a la casa, cerré la puerta y yo quise volver a preguntarle, ella me había dejado en suspenso. —No se vale Lily, cuéntame —le exigí siguiéndole los pasos. —Te enterarás pronto, ve hacia arriba, toma un baño y relájate —fue lo que me dijo. Sentía que me estaba ocultando algo, decidí no complicarme la vida y olvidar todo aquello. Me movilicé hacia la habitación, una vez adentro, le puse seguro, me desprendí de mi ropa, tomé un baño, me puse ropa y me acosté sobre la cama. Teclée mi móvil por un buen rato, pero el sueño me venció. Al día siguiente ya estaba en la cocina y vi a Lily preparando algo para desayunar, me acordé de inmediato de lo del día siguiente, así que me animé a preguntarle. —¿Lily qué pasó ayer? Ella siguió en lo mismo como sino me escuchara, así que yo reaccioné. —¿Por qué no me quieres decir? No dejaste entrar a Darel por algo y no me explicas nada. ¿Qué pasa? Ella respiró profundamente. —No te preocupes ya te darás cuenta en pocas horas. —Esta bien —dije de mala gana. Ella muy amable me brindó desayuno. Y justo al yo dar una mordida no pude continuar, la voz que escuché me hizo paralizar de inmediato. Y mi corazón se paralizó. —Buenos días —escuché al mismo Teddy decir. No lo podía creer, él se encontraba allí y me giré para ver a mi amiga y esta solo sonreía. Él se sentó justo al frente de mí causándome mas nervios. —Hola Michelle vine a pasar tres días con ustedes y Leo —me sonrió el descarado. Entendí en ese momento por qué Lily no dejó a Darel pasar, aún no lo creía que él estuviera aquí. —¿La pasaste bien con tu amante? ¿Tuvieron mucho sexo? Se mostró tal como él es, curioso y atrevido. —¿Acaso tengo que responderte? —le cuestioné a él—. Descarado. Él se rio y tomó uno de mis sándwiches, lo empezó a devorar mientras yo lo miraba desafiante. —Te amo, mi mate —habló con la boca llena. —Y yo te odio —le repliqué muy incómoda—. ¡¿Cómo te atreves a seguirme y a querer torturarme de esta manera?! —Soy el amor de tu vida corazón. —Que maldito amor es que tú me hablas, déjame en paz. —Te amo Michelle. —Y yo a ti te odio. Ni deseos tengo de desayunar. —Desayuna mi amor. Lo iba a matar, ese tipo era de lo peor. En mí solo me inspiraba repudio absoluto en cuanto a él. Me hacía enojar demasiado. Se encargaba de hacerme la vida imposible y Lily era la culpable por estar de alcahueta, se alió con él para que él viniera a fastidiarme, me movilicé de donde me encontraba encontrándome con Lily frente a frente que estaba escuchando todo. —¡¿Cómo te atreves Lily?! —¿Qué? ¿De qué me hablas? —cruzó los brazos. —Tú sabes perfectamente a qué me refiero. —Ah, ¿Teddy? —giró su rostro hacia él y luego la posó en mí—. Él es mi amigo también. —¡Amigo Lily! Te voy a matar —fue lo único que le dije. Tomé mi sándwich que Lily me había preparado y una coca cola, rápidamente abandoné la cocina yendo hacia la habitación.
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