Capítulo 12

1086 Words
Narración por TEDDY Yo ya tenía conocimiento que desde que Michelle se dieran cuenta o me viera bajo el mismo techo donde ella se encontraba eso iba a causar un revuelo en ella. Pero no me importaba en lo absoluto y yo iba a disfrutar ese momento. Se retiró de la cocina furiosa con el desayuno y una coca cola. Posé mi mirada en Lily que miraba atentamente. —¿Qué crees que hará ella? ¿Se marchará? —decidí preguntarle por el momento incómodo que hubo. —No lo sé. Pero no creo que se vaya. Hace días ocurrió que ella no quería que un amigo nuestro viniera, yo lo encontré con la maleta hecha y no iba a decirle que no si estaba listo —me respondió Lily. —Se ve que ese amigo y ella no se llevan muy bien. Lily se echó a reír. —Si tú supieras. —¿Si tú supieras Lily? ¿Me podrías explicar. —Es un cuento largo, se quieren y no se soportan. Me quedé pensativo por unos segundos. —Michelle... —suspiré por un instante recordándola—. Es un problema de verdad. —Todo tiene solución. No te preocupes. Ella ha vivido amores intensos y alocados. Creo que no debe de sorprenderte absolutamente nada de ella. —En verdad yo estoy aquí y no espero mucho de ella, solo quiero estar aquí sin importar lo que suceda. Por un buen rato conversamos sobre el asunto hasta que mi amigo Leo se apareció junto con Natalia. —Buenos días —dijo Natalia. —Buenos días caramelos —pronunció Leo. Natalia se movilizó hacia el armario buscando algo, y Leo se sentó al frente de mí con una sonrisa de oreja a oreja. —Vaya, te ha hecho bien follar, Leo. Estás con una radeante sonrisa —me expresé alegremente—. ¿Para cuando el bebé? —¿Estás loco? Es muy pronto para eso, un bebé es algo muy serio —me contestó inmediatamente él. —Ustedes llevan mucho tiempo juntos y aún no tienen planes ni siquiera de boda. Leo me miraba incrédulo, mientras yo me reía. —Estás raro Teddy. —Sé lo que vas a decir —rodé los ojos y luego decidí contarle de que vi a Michelle—. Michelle estuvo aquí y no te imaginas como se puso, se retiró a desayunar para otro lado. —Ah, lo suponía —dijo mi amigo—. ¿Y qué harás ahora? —¿A qué crees que vinimos? Vinimos a pasar unos días aquí tranquilo —fue lo que le dije, yo en si no esperaba mucho de Michelle—. Y no te preocupes por nada, con tan solo viendo que ella la está pasando mal, con eso me conformo. —Si que eres cruel amigo. Todos la pasamos bien, Michelle se había quedado en la habitación y no quería salir de allí, llegó la hora del almuerzo y ella continuó allá adentro. Cuando yo había terminado de almorzar, me dirigí hacia su habitación, toqué la puerta y ella contestó, no preguntó quien era que tocaba la puerta, y la abrió cuando me vio quiso cerrarla pero yo no lo permití, yo la empujaba hasta que logré entrar y ella me miraba furiosa. —¡Vete! ¡No quiero verte! —Vete al diablo Michelle. —Vete al diablo tú. Entonces me eché a reír en ese momento. —Ve a comer, ya yo comí y deja tu terquedad ridícula. Vamos —intenté motivarla. —Inútil —fue lo único que dijo y me hizo caso. Al parecer hizo lo que yo le había sugerido, así que me desplacé para asesorarme y la vi comiendo, decidí dejarla tranquila y me retiré hacia su habitación que de seguro ella iba a volver. Me acomodé en su cama boca arriba recordando sus lindos labios. Permanecí allí por unos minutos hasta que Michelle se había aparecido, está al verme cerró la puerta de golpe. Me miraba obviamente furiosa. —¿Es tuya la puerta que la cierras así? —le pregunté y me eché a reír. —Eres un dolor en el culo, de verdad, me tienes harta —me respondió entre dientes. —No te enojes mi amor, yo vine a hacerte compañía mi vida. —¿Por qué eres así Teddy? —¿Qué te sucede Michelle? Deja tú histeria linda y ven, a acostarte. No voy a hacerte daño. —Ni loca. —La última vez que nos vimos tuvimos una conversación muy amena, mi amor. —Esta vez es distinto. Esta vez estás interrumpiendo mi espacio que es muy diferente. Rápidamente me empecé a mover y me senté de espalda al espaldar de la cama. —¿Me estás viendo con el fin de yo querer discutir contigo Michelle? Tú eres la que está exasperada. —Me parece que vienes con el fin de querer molestarme y no me engañas Teddy. —Lo sé Michelle que no puedo engañarte, pero deja tu drama de una buena vez. Vamos a ver una película tranquilos tú y yo. —¡¿Qué diablos?! —Lo que escuchaste y es si tú quieres. Prometo no molestarte. ¿Qué dices? Se quedó pensativa por un momento, aunque más o menos yo conocía su respuests decidí lanzarme aunque yo fracasara. —Otro día quizás —fue lo que ella me respondió. —Pues ni modo tendré que marcharme, ahora no podrás decir de que te estoy molestando. Me movilicé de la cama de ella y me fui retirando de su habitación. Yo caminaba mientras recordaba su lindo rostro. Por el pasillo me topé con Lily. —Teddy, Teddy. ¿Qué haz conseguido? —Tú sabes Lily, rechazo de su parte pero es cuestión de tiempo, tú y Leo tuenen razón. Aunque yo disfruto molestarla. —Se nota Teddy. Ven, vamos para la sala. Destapamos una botella de vino. Michelle que se lo pierda. —Vaya. Y le seguí los pasos a Lily, Michelle se lo perdía. Me iba a unir con los demás para tomar un poco. Logré ver a todos sentados tomando, unos conversando otros con el móvil, me ubiqué en el mueble al lado de Moe, el que Michelle detestaba y lo seguía nombrando como amigo. Él no era destestable como Michelle lo solía definir se veía buena persona, quizás había algo que le molestaba y como ella era de esa forma no me pareció extraño su actitud hacia él.
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