Capítulo 13
Amara y Luciano estaban a punto de irse de ese lugar, sintiendo que el día en la playa había sido un éxito y querían echarlo a perder con la llegada de aquellas personas. Sin embargo, antes de que Amara pudiera dar un paso más lejos de ellos, una figura familiar se interpuso en su camino. Se trataba de Marcia Pinares, una chica que siempre había sido una espina en su costado, conocida por sus burlas hacia su persona y comentarios crueles que la lastimaban demasiado.
– ¿Pero miren nada más a quién tenemos aquí? – comenzó a decir Marcia con una sonrisa burlona en su rostro. – Vaya, Amara, veo que has traído a un hombre apuesto y muy sexy contigo ¿Acaso este bello hombre es ciego? Me parece a mí que alguien tan apuesto como él no debería estar acompañado de alguien tan horrible como tú. Podrías causarle al pobre una muy mala reputación.
Las risas de sus amigos presentes resonaron a su alrededor después de que aquella chica había dicho eso y Amara sintió que el mundo se desmoronaba a su alrededor. Las palabras de Marcia siempre eran como dagas para ella y cada comentario hiriente la golpeaba con fuerza
– ¡Oye Amara! ¿Por qué no te vas a tu horrible casa y dejas de hacer el ridículo como siempre? – continuó diciendo Marcia disfrutando del espectáculo – Tal vez deberías largarte y dejar a este bombón con nosotros.
En todo momento Amara intentó mantener la compostura para no terminar llorando, pero las lágrimas comenzaron a escurrir por sus mejillas sin que pudiera evitarlo. Ella jamás le había hecho daño a esos chicos, pero a ellos parecían no importarle hacerle daño a ella. Fue así que con su voz temblorosa y ahogada por el llanto, decidió hablar con un tono apenas audible.
– Basta, Marcia, no tienes que hacer esto – murmuró, sintiendo que su corazón se rompía en mil pedazos. La inseguridad que había comenzado a desvanecerse en aquella playa regresó con fuerza y la tristeza la invadió evitando que pudiera respirar bien.
Luciano quién había estado en silencio observando toda la escena decidió intervenir, ya que no le parecía para nada divertido la manera en la que estaban tratando a Amara. Puede que ella no sea una mujer deslumbrante o despampanante, pero era un ser humano que al igual que todos merecía respeto.
– Yo que tu dejo de decir estupideces antes de que las cosas se salgan de control – dijo mirando seriamente a Marcia y la misma no podía creer que ese hombre le estuviese hablando de esa manera – ¿Acaso no tienes nada mejor que hacer que molestar a alguien que no te ha hecho nada? Eso solo lo hacen las personas que tienen aire en la cabeza y veo que tú eres de esas. No cabe duda que eres una basura de persona y todos los que apoyan tus estupideces, son igual de desechables que tú.
Las palabras de Luciano sorprendieron aún más a Marcia y a sus amigos, que se quedaron en silencio por un momento procesando todo lo dicho. Sin embargo, la burla y la crueldad de Marcia no se detuvo ahí, debido a que ella nunca dejaba que alguien más diera la última palabra.
– Tú puedes decir lo que quieras, pero yo solo estoy hablando con la verdad. Ese elefante que tienes al lado no merece siquiera estar junto a alguien como tú. Su lugar es junto a los cerdos y ella lo sabe mejor que nadie – respondió intentando mantener su actitud desafiante.
Amara sintiendo que la situación se volvía insoportable para ella, no pudo soportarlo ni un minuto más. Así que con el corazón roto y las lágrimas fluyendo con más intensidad dio un paso hacia atrás y comenzó a correr alejándose de la playa como también de las crueles palabras que la perseguían. Todos ellos siempre la humillaban, Espero que lo hicieran delante de Luciano era una cosa completamente diferente.
– ¡Amara, espera! – gritó Luciano tratando de tenerla, pero ella ya estaba demasiado lejos.
Luciano se volvió hacia Marcia y sus amigos que aún seguían ahí, su furia a punto de estallar hizo que su sistema hiciera cortocircuitos y de inmediato le dijo sus verdades en la cara esa bola de idiotas
– Ninguno de ustedes sirve para algo ¿Qué tipo de personas se burlan de alguien que ya está sufriendo? Deberían de avergonzarse de ustedes mismos porque es un desperdicio que la madre naturaleza les brinde oxígeno a basura como ustedes.
Con esas palabras Luciano dejó a Marcia y a su grupo boquiabiertos, para después salir corriendo detrás de Amara. La había visto alejarse por un sendero cerca de donde estaban y su corazón se llenó de preocupación al no verla. Sabía que tenía que alcanzarla o por lo menos encontrarla, ya que no podía dejar que se sintiera sola en ese momento tan doloroso.
Mientras Luciano corría recordó las palabras de Emiliano sobre la importancia de proteger a la familia. Amara necesitaba saber que no estaba sola después de lo que había sucedido, ya que él estaba allí para apoyarla al menos esta vez. Los comentarios de esas personas a él le habían caído muy mal y al ver las lágrimas correr por el rostro de Amara, de inmediato sintió lástima por ella. Supuso que tratos como este eran bastante frecuentes, ya que nadie ofende a otra persona de la noche a la mañana de manera tan cruel.
Cuando finalmente Luciano encontró a Amara, está estaba en un pequeño jardín que no había visto durante su recorrido. Este estaba rodeado de flores, pero en las mesas a su alrededor había uvas cosechadas. Eso sin contar que detrás de ella había como un barril lleno de uvas y de inmediato supo para qué estaba eso ahí.
En uno de sus viajes a Brasil había visto como las personas aplastaban las uvas con los pies, pero esto no era algo que llamara su atención. Sin embargo, al parecer Amara y su familia practicaban este ritual, lo que le dio un tema de conversación diferente para poder hablar con ella. Amara aún todavía se encontraba llorando y no era para menos después de lo sucedido.