Capítulo 14
Cuando Luciano encontró a Amara en un rincón apartado del jardín, un lugar que nunca había visto antes. Le dio la impresión de que ese era también su pequeño refugio, un lugar lleno de flores de colores vibrantes, uvas y un aire de tranquilidad que contrastaba a lo lejos con el bullicio de la playa.
En el centro como ya lo había dicho, había un barril bastante grande de madera desgastado por el tiempo. Sin embargo, la belleza del lugar lo sorprendió demasiado, pero su atención se centró en la tristeza que emanaba de Amara. Ella había sido la más afectada de los dos.
– Amara – dijo suavemente, acercándose a ella ¿Te encuentras bien?
Al escuchar eso ella de inmediato levantó la vista para tratar de responderle, peor sus ojos aún llenos de lágrimas las hacían sentirse vulnerable. No quería que nadie la viera de esa manera, pero Luciano ya lo había hecho.
– No, no estoy bien – respondió con su voz temblando – No puedo creer que Marcia haya hecho esto sin que yo le haya hecho algo. Con ella siempre es lo mismo y me duele que los demás crean que a mí no me interesa.
Luciano sintió un impulso de consolarla después de escuchar eso, pero no sabía como hacerlo. No sabía si era una buena idea platicar con ella sobre lo ocurrido y menos si estaba llorando. Tal vez fuese mejor si hablaran de otro tema que no reviviera el incidente.
– ¿Sabes? Este lugar es hermoso y no me lo habías enseñado. Nunca había visto algo así aquí y tal vez podríamos...
– ¿Tal vez podríamos qué? ¿Te refieres a olvidar lo que pasó? – interrumpió Amara con frustración evidente – Luciano no puedo simplemente ignorar lo que esa chica dijo por qué a mí sí me duele ser su punto de referencia para sus burlas.
– Amara solo quiero que te sientas mejor – dijo Luciano, sintiendo que la situación se volvía más tensa entre ellos. La verdad es que si me molestó lo que escuché, pero aun así no quiero que te lastimen.
– ¿Y por qué te importa tanto lo que me pase? Que yo sepa no nos conocemos y la única explicación que puedo ponerle a esto es que tú sientes lástima por mí.
– Bueno, pues sí, siento lástima por ti. Además, no sé que hacer para que olvides lo que pasó porque no puedo ayudar con eso, sin embargo, en el fondo tienes toda la razón al decir que siento lástima por ti.
Al escuchar la confirmación de sus palabras Amara se quedó en silencio por unos segundos, sintiendo que la rabia comenzaba a burbujear en su interior. Ella no quería que él se sintiera así al verla, pero eso iba a dejárselo bien claro.
– Pues te lo prohíbo Luciano, no quiero tu lástima. No necesito que alguien como tú sienta lástima por mí porque no soy una víctima. Me niego a saber qué sientes lástima por mí porque yo no carezco de ninguna parte de mi cuerpo. Que yo sepa no me falta un brazo o una pierna como para que te sientas así, solo soy la mujer fea de la que todos se burlan y tú no lo entiendes porque eres perfecto. Además, estoy segura de que las mujeres con las que has de haber salido alguna vez en tu vida, todas son hermosas y ninguna a de ser tan espantosa como yo.
Las palabras de Amara golpearon fuertemente a Luciano como un balde de agua fría. Ya que él no quería ofenderla de esa manera, pero tampoco podía ocultar lo que sentía por ella en ese momento. Sin embargo, se arrepintió de inmediato de haber dicho aquello e intentó arreglarlo de la mejor manera posible.
– Lo lamento Amara, no fue mi intención hacerte sentir mal al decir eso – respondió él rápidamente, sintiendo que había cruzado una línea muy frágil – La verdad es que yo no quise decir eso, pero tampoco quiero que te tomes en serio lo que te dijo esa chica. Yo no quise ofenderte y una vez más te pido disculpas por lo que dije. Si hay algo que pueda hacer para que me perdones solo dímelo y yo lo haré ahora mismo.
Aquellas palabras fueron una tentación para Amara, ella jamás había conocido a un hombre tan atractivo como Luciano. Uno que siquiera hablara tres palabras con ella y que ahora él estuviese aquí la hacía sentirse extraña.
– ¿Tú tienes novia? – pregunto ella tomándolo desprevenido.
– ¿Por qué me preguntas eso?
– Solo quiero saber ¿Tienes o no tienes novia? Quiero saber si alguien como tú está acostada a estar con muchas mujeres hermosas.
– Amara por favor, no me hagas responderte esa pregunta. Creo que ya fue suficiente con los comentarios mal intencionados que tuvo aquella chica contigo.
– ¿Entonces eso es un sí? ¿Sales con muchas mujeres bellas? Seguramente ellas son talla cero y se ponen prendas que resaltan sus cuerpos. Cuando me viste por primera vez supe de inmediato que te parecía la mujer más fea del mundo.
– Eso no es cierto yo... Solo no pongas palabras en mi boca que no he dicho.
– Puede que no lo hayas dicho, pero lo pensaste y no siquiera lo has negado.
– Bueno vale, puede que si lo haya pensado, pero estaba equivocado. Tú eres una mujer diferente al respeto, pero tienes otras cualidades que son importantes.
– ¿De verdad lo dices? Si es cierto lo que acabas de decir, entonces dime alguna de esas cualidades.
– Bueno eres divertida y también eres una excelente compañía. Creo que eso es suficiente para alguien como tú
– Para alguien como yo esas cosas no son suficientes, sin embargo, tú que vas a saber de eso. Tú no tienes que vivir mi vida ni afrontar mis problemas.
– Dices eso como si no fueras importante para alguien. Estoy seguro de que en algún lugar hay alguien para ti porque eres hermosa y cualquier hombre se fijaría en ti.
– ¿Cualquier hombre dices? ¿Estás seguro de eso?
– Por supuesto que sí, estoy seguro.
– Muy bien, si estás tan seguro entonces besame. Besame si de verdad crees todo lo que me has dicho y demuéstrame que mi apariencia no te importa.