—Hey, Brad, Bradford levántate viejo… — siseó un dolorido Norman mientras se frotaba la cabeza, no debió tomar tanto se reprochó por dentro mientras trataba de despertar al hijo de una examante suya. El muchacho, bah, tenía unos seis años menos que él, nunca supo la verdadera naturaleza de la relación de Norman y su madre viuda, pero Norman, cuando lo arrastraba a ese tipo de situaciones se sentía responsable por él, y Norman no se hacía responsable por casi nada.
—Déjame dormir… me duele la cabeza…. — gruñó Bradford aún muy aferrado a la almohada. Norman lo había tapado pues estaba como Dios lo trajo al mundo, bueno, muchos de ellos estaban por ahí desparramados en habitaciones, esa había sido la idea de la despedida de soltero de Norman para su amigo precisamente, aunque Sasha no había estado muy de acuerdo, hasta que metió sus pequeñas garras la muy perra, pero bueno, al menos Steven -el novio- lo pasó bien y ella era el amor de su vida, a fin de cuentas.
—En este momento no lo sabes, pero estás abrazado muy cariñosamente a una almohada vacía mi estimado Bradford Benedict… — murmuró uno de los gemelos millonarios más atractivos de California, uno del top five de solteros ahora que Steven se iba a casar.
A Bradford Benedict, uno de los jóvenes de las familias más prominentes, aunque nuevos ricos de California, la cabeza parecía a punto de estallarle sin embargo algo de lo que dijo el anfitrión de ese evento se filtró por sus oídos y con malestar abrió los ojos para observar al rubio atractivo.
Él estaba recostado boca abajo y tal y como dijo Norman abrazaba con mucho cariño la almohada en un lecho vacío y frío, pensó con un suspiro. Todo lo bueno al final de cuentas se acaba.
—Mierda — gruñó y tanteó la cama vacía como para asegurarse de que su damita brasileña efectivamente no estaba.
Luego se pasó la mano por la frente, mientras Norman, que usualmente estaba alineado y esa era definitivamente la excepción, lo miraba con cara de cansado.
—Ella se fue, ¿no? — le dijo con la voz pastosa que no reconoció como suya y luego enfocó su mirada en él.
—Todas lo han hecho hermano, no te sientas afectado... igual si te sirve de consuelo te dejó un souvenir— dijo y levantó la máscara de conejo que la muchacha había dejado junto a la cama y se la entregó.
—Qué mierda, me siento como si la cabeza me estallara y Cenicienta me hubiera abandonado — protestó Bradford.
— Ceniputienta — dijo Norman con una sonrisa irónica y el otro lo miró alzando una ceja —. No lo tomes personal, las muchachas vinieron a trabajar...vamos...
— Pues esta era diferente — dijo el muchacho y Norman revoleó los ojos pensando que no tenía tiempo para esa mierda.
— Como sea, necesito que liberemos la casa para que pueda entrar el servicio de limpieza... Y eso incluye despertarlos a todos ustedes para que se vayan...—Norman hizo un amague para levantarse y Brad tomó su saco.
—Ella era virgen, no es como las demás te digo, estaba borracho, pero me doy cuenta de la diferencia...
— Oh por Dios... Vírgenes, que espanto... las mujeres deberían venir aprendidas desde la cuna, o ser.como nosotros... hacen demasiado drama por esas cosas como perder la virginidad y se aferran a su primer hombre, deberías sentirte feliz de que se fue y no te reclamó nada, especialmente considerando que las chicas como ella pueden obtener mucho dinero por su virginidad — de hecho, así se habían conocido Steven y su futura esposa, ella le había vendido la suya para pagar la operación de su hermana.
— Necesito encontrarla — dijo el joven repentinamente haciendo a Norman fruncir el ceño, qué fastidio, pensó el corredores de bolsa.
Es un polvo, quiso gritarle, un polvo y nada más, pero bueno, el muchacho evidentemente era idealista o la muchacha tenía la v****a de oro, él no sabía ni le interesaba realmente.
Norman suspiró con un poco de fastidio.
— Si la quieres encontrar, lleva la máscara al club y pruébasela a cada una de las chicas a ver a cuál le queda, o mejor aún, puedes cogértelas a todas a ver cuál es la que mejor te aprieta...— le dijo con ironía.
El muchacho lo miró como si le hubiera salido otra cabeza y él se tapó el rostro con una mano de modo teatral.
— Es una broma por Dios, solo ve al puto club y busca a la chica, pero primero vístete y vete de la casa por amor de Dios... Creo que no pido demasiado ¿no? — dijo con un gemido, Norman.
El joven hizo un chasquito con la lengua y se levantó, permitiendo que Norman viera efectivamente que había manchas de sangre tal como dijo él muchacho. Esperaba que realmente hubiese sido la virginidad de la muchacha y no un crimen por la cantidad de sangre que había. Eso no saldría fácil, y el servicio de limpieza saldría más caro...
— Espero que realmente le hayas arrebatado la virginidad porque por la cantidad de sangre parece que le hubieras arrebatado la vida o apuñalado...
Brad bufó mientras hacía malabares para ponerse el pantalón.
— Te dije que era virgen, realmente no sé qué te vio mi madre en su momento, eres un bastardo sin un ápice de tacto...a veces creo que ni siquiera tienes corazón...— replicó Brad y suspiró.
O sea, el muchacho sí sabía qué hacía unos años atrás se cogió a su madre.
— Debería bajarme los pantalones para mostrarte que me vio tu madre pero eso sería muy poco caballeroso de mi parte...
— HIJO DE PUTA — le gritó el joven mientras él salía de la habitación riendo a carcajadas —. Ojalá llegue una mujer que te rompa el corazón maldito bastardo...— le gritó Brad y Norman no se detuvo a escuchar sus improperios, aparte, para que una muchacha le rompiera el corazón, él debería tener uno primero, por supuesto.