Lula estaba limpiando el baño con meticulosidad, pasando la esponja por cada azulejo y frotando con fuerza para eliminar cualquier rastro de suciedad. El olor a desinfectante llenaba el aire mientras se esforzaba por dejar todo impecable. Después de asegurarse de que cada rincón brillara, salió del baño con un suspiro de satisfacción. Raro, pero siempre le había gustado limpiar, le gustaba el olor a limpio y sentía mucha satisfacción cuando veía limpio un lugar, así que nunca lo consideró un trabajo denigrante para nada. Más vergüenza le daba desnudarse para desconocidos, aunque la desnudez le parecía algo natural. Nunca le incomodó realmente, era la reacción tan s****l que provocaba en ellos lo que hacía que esa parte del trabajo no le gustara tanto.
Sin embargo, su momento de tranquilidad se vio interrumpido cuando un hombre alto y apuesto bloqueó su camino. Reconoció instantáneamente al hombre, pues había visto que la había estado buscando por el club y todavía podía sentir el escozor entre sus piernas, aunque habían pasado un día o casi dos de aquello, de solo pensarlo sus mejillas se colorearon, pero por suerte el lugar no estaba bien iluminado.
—Vaya vaya, sin la máscara eres aún más hermosa de lo que recordaba —le dijo el muchacho con inequívoca admiración, haciendo que Lula se sintiera incómoda por un instante.
— Si eso es todo lo que tienes que decir, ¿podrías dejarme pasar, por favor? Tengo que continuar con mi trabajo —respondió ella, su tono revelando su impaciencia. A diferencia de él, Lula no tenía tiempo para halagos vacíos. O juergas, no desde que estaba en Estados Unidos aunque nunca había sido una amante de las fiestas. Por eso no tenía ni siquiera i********:, esas cosas le parecían banales, y ella tenía que hacer cosas más importantes. Que no eran limpiar claro, aunque las circunstancias inusuales de su vida la hubieran llevado hacia eso.
Aunque intentaba mantenerse firme, la presencia del hombre la intimidaba un poco. Siempre había tratado de evitar este tipo de atención no deseada, vistiendo ropas poco llamativas para evitar llamar la atención. Aunque lo hacía, había algo en ella que hacía que los hombres revolotearan alrededor de ella como las abejas alrededor de la miel. Claro que Lula nunca entendió por qué, no entendía que había algo magnético en ella que no tenía solo que ver con su cuerpo curvilíneo sino con la forma en que se movía, como si fuera una especie de princesa imperial. Lo que hacía que los hombres la desearan y la respetaran a la vez, aunque ese le hubiera hecho el "sin respeto", varias veces...de solo pensar en lo que habían hecho sintió más calor en las mejillas y sus bragas se humedecieron.
El hombre hizo un movimiento atrayéndola hacia él para darle un beso profundo de lengua que la estremeció de pies a cabeza. Sus manos empezaron a acariciar su cuerpo sin ningún tipo de vergüenza. El sabor de sus labios era dulce, pensó Brad, excitado mientras presionaba su cuerpo contra el de ella, haciendo que Lula sintiera su dureza.
Cuando finalmente se separaron, Lula lo empujó con algo de fuerza.
—¡Estás loco acaso! —exclamó, dándole un empujón que sorprendió a Brad por completo —. Este es mi lugar de trabajo — protestó la muchacha.
Lula estaba respirando agitadamente, con las mejillas encendidas y el corazón latiendo rápidamente. Como él no se movía,
lo empujó aún más fuerte esta vez.
Brad deseó cogérsela allí mismo, y evidentemente algo ella captó porque se alejó mientras se cubría los pechos como si estuviera desnuda.
—¡Harás que me echen! — le gritó con evidente molestia y él sonrió ampliamente.
Y luego acarició su mejilla con suavidad.
— Podría ofrecerte un trabajo mejor, mucho mejor que este...— sugirió y ella abrió los ojos como platos.
—¿Acaso crees que puedes comprarme como una puta, que me interesa tu dinero??? — dijo ella y lanzó una pequeña carcajada, los hombres y sus ocurrencias, pensó Lula —. Pero por favor, en serio vete... no quiero tener problemas...— le advirtió esa vez más seria.
Bradford la miró frunciendo el ceño, evidentemente muy confundido por todo eso.
— Pero estás en un club...de strippers — dijo con su ceño fruncido.
— LIMPIANDO ESTOY LIMPIANDO... OK, a veces hago algún baile en las tablas, pero solo ocasionalmente y nada más, la verdad no me gusta desnudarme para desconocidos... Tú sabes que yo estemmm... No había estado con nadie hasta que estuve contigo, estábamos borrachos y drogados, pero no tanto como para que no te dieras cuenta de "eso" — dijo de modo elocuente ella.
— Me dí perfectamente cuenta de "eso" y por eso estoy acá...— respondió él sonriente.
— Pues no habrá más de "eso" bonito, yo tengo que trabajar y tú debes ir a corretear alguna modelo o surfear alguna ola, no sé...ni me interesa — dijo Lula y encogió sus hombros de manera aparentemente despreocupada.
Brad no pudo evitar sonreír. Ella no era como las chicas que conocía, ni siquiera era como el resto de las chicas de allí.
— O sea que sabes quién soy y que tengo mucho dinero...— murmuró él.
Ella suspiró con cansancio y se cruzó de brazos, y alzó una de sus perfectas cejas.
—Ajá...
— ¿Y ni aún así puedo convencerte? ¿aunque viniste a la fiesta de Steven y supongo que fue por dinero...?
— Ufff hombres, yo no me acosté contigo por dinero, simplemente se dio la situación, no iba con eso en mente, es culpa de la droga que me dio mi amiga para relajarme y bueno... pasó sí, pero ya está... Fue simplemente algo que sucedió sin importancia — "aunque perdiste tu virginidad", dijo con picardía una voz en su cabeza que con frecuencia le solía hablar.
Brad se acercó más a ella y pasó su pulgar por los labios carnosos y Lula no pudo evitar estremecerse.
— Yo no creo que este capítulo esté para nada cerrado "BONITA" — dijo él, sonriendo complacido, como si hubiera encontrado un tesoro al final del camino.