Capítulo 7. ¿Propuesta decente?

1301 Words
Él la abrazó contra el sillón y ella comenzó a abrir los ojos..Ambos tenían la respiración agitada, pero Brad agachó la cabeza y la besó. — Tú ...ni siquiera me gustas — murmuró ella. Aunque realmente, quién podría creer eso, Brad no definitivamente. —Mentirosa...ahora mismo podría tomarte de nuevo y me recibirás gustosa entre tus piernas, de hecho aún puedo sentir los latidos de tu entrepierna — le dijo él. Tenía la voz ronca por el deseo. Y sus ojos se habían oscurecido mientras la miraba fascinado por su sensualidad y belleza. Sus palabras calaron en la joven que se quedó impávida. Pues él tenía razón pero no imaginaba ser tan transparente con él, de hecho le resultaba un poco incómodo sentirse tan expuesta. — ¿No dirás nada más? — inquirió él con una sonrisa cargada de picardía y su tono de voz ronco, mientras alzaba una ceja. — Tienes un exceso de ego — susurró ella pero como si no la hubiera escuchado él frotó su pene contra los labios vaginales de la muchacha que empezó q sentir calor y humedad en la zona de nuevo — ¿Porqué yo? Podrías tener a la que quisieras...— preguntó frunciendo su ceño con verdadera curiosidad. — Porque sí, porque te quiero a ti, en mi cama, abierta de piernas, esperándome sin ropa, así sin más—murmuró excitado en su oído. — Eso ocurrirá cuando se congele el infierno, BRAD— exclamó con sarcasmo ella y Brad cubrió sus labios con los suyos para darle un beso fogoso. Pero luego comenzó con suavidad a lamer su cuello, a mordisquear sus pezones mientras Lula se retorcía de deseo debajo de él, muy a su pesar claro, "Maldito Brad tentador" pensó la joven. Mientras, él volvió a su boca, donde pasó su lengua húmeda por sus labios de una forma muy erótica hasta que ella los abrió y el metió su lengua y comenzó una danza erótica dentro de sus labios, casi como un duelo dentro debsu boca. Lula suspiró mientras el bajaba por su cuello dejando un camino de besos húmedos hasta sus pechos, que esta vez masajeó con sus manos. — Amo tu sabor y tu aroma — le dijo él con voz ronca. Antes de frotar su pene con su entrada y volver a penetrarla. Esa vez fueron más despacio, sintiendo mutuamente su piel palmo a palmo hasta que ambos llegaron al orgasmo. Luego de un rato él susurró en perfecto portugués de Brasil, en su oído. — Você é a coisa mais doce (tú eres la cosa más dulce)— le dijo ronco y acto seguido, le dio un beso dulce en sus hinchados labios. Ella suspiró, con una mezcla de pesar y muy falso hastío, pero de verdad, a quién quería engañar... —¿Ya fue suficiente o necesitas más de esto? — le dijo con un poco de desafío en su voz y por alguna razón el modo en que lo dijo hizo que Brad riera en voz alta echando su cabeza hacia atrás mientras ella no pudo evitar observarlo fascinada. — Eres libre de irte si quieres...pero tengo una propuesta para hacerte — le contestó él mirando sus labios que se agachó para lamer antes de separarse, un poco de ella. Lula sonrió con un poco de ironía. — No me digas, no se me ocurre que pueda ser — le respondió ella sarcástica. Imaginando qué clase de propuesta él podría hacerle. — Contrario a lo que piensa tu sucia mente, no es lo que crees, bueno no exactamente...— admitió él —. Hace poco me mudé y necesito alguien que... — ¿Caliente tu cama??? — interrumpió ella de forma local y él no pudo evitar sonreír ante su ocurrencia. Aunque, Enel fondo no estaba tan lejos de la verdad. O sea, aparte la quería en su cama... — Jajaja no es mala idea, pero yo pensaba en algo así como un ama de llaves para mí nueva casa...— cavilo él —. La verdad es que casi no estoy en todo el día, y tengo gente que limpia y cocina, pero necesito alguien que organice todo y solo sería por un tiempo...— murmuró él. — Hasta que te canses de mí...— replicó ella. Bradford suspiró y tomó su rostro con sus manos de modo suave. — ¿Acaso tienes algo mejor que hacer? No te obligaré a nada y la casa es muy grande... Está frente al mar y tiene piscina... Y...sin ofender pero creo que es mejor que este trabajo — concluyó él. Lula estuvo a punto de decirle que se metiera la piscina por donde no le diera el sol, pero luego lo pensó mejor. Ella no era de las idiotas que caían enamoradas, y sí él le gustaba así que tampoco seria un enorme sacrificio trabajar para él, aparte el sofá de Ximena era incómodo...Y algo le dijo que no era buena idea mandarlo a pasear con tanta rapidez. — Te puedo pagar muy bien... Cincuenta mil dólares al mes, solo por tener la casa ordenada... Piénsalo — dijo Brad guiñando seductoramente uno de sus bonitos ojos. — Pensé que eras millonario...— respondió ella por la baja oferta y él rio como respuesta. —Pensé que solo querías ser mi ama de llaves...Aparte es mucho más de lo que cobra un ama de llaves y lo sabes...— le dijo Brad sonriente. Touché, pensó Lula internamente. Si le hubiera ofrecido más lo hubiera tomado como insulto, definitivamente. —No tienes que decidirlo ahora —murmuró Brad, su voz baja y grave, resonando con una promesa implícita. Lula levantó la mirada, encontrándose con esos ojos que la habían fascinado desde el primer momento. En ese instante, todas las dudas y resistencias se disolvieron. Cerró los ojos y se dejó llevar por la inminente marea de emociones. Brad se inclinó lentamente, dándole a Lula el tiempo suficiente para apartarse si lo deseaba, pero ella nuevamente no lo hizo. Sus labios se encontraron en un beso suave esa vez, explorándose mutuamente con una delicadeza que contrastaba con la intensidad anterior. Pero la suavidad pronto dio paso a una pasión avasalladora. Las manos de Brad descendieron por su espalda, atrayéndola más cerca, mientras Lula enredaba sus dedos en el cabello de él, profundizando el beso. Se movieron juntos y la habitación se llenó una vez más de sus suspiros y murmullos mientras se entregaban completamente el uno al otro. La piel contra la piel, cada toque encendía una nueva chispa, y sus cuerpos se movían en una danza sincronizada de deseo y necesidad. Lula se aferraba a Brad, su cuerpo vibrando con la pasión que sentía, mientras él la sostenía con la misma intensidad, mientras la embestía con el cuerpo y con el alma. El mundo exterior dejó de existir. Solo estaban ellos dos, envueltos en un remolino de sensaciones y emociones. Cada beso, cada caricia, profundizaba el vínculo incipiente que compartían, sellando con fuego lo que las palabras apenas habían comenzado a expresar. Finalmente, exhaustos pero satisfechos, se dejaron caer sobre el sofá, sus cuerpos entrelazados y sus respiraciones entrecortadas. Lula apoyó la cabeza en el pecho de Brad, escuchando el latido rítmico de su corazón. Y por alguna loca razón, sintió una paz inesperada y una certeza que nunca había experimentado antes. —Lo pensaré —dijo Lula en un susurro, pero en el fondo sabía que estaba más cerca del sí que del no. Brad sonrió, besando suavemente la coronilla de su cabeza. No necesitaba una respuesta ahora. Lo que acababan de compartir hablaba más que cualquier palabra que ella pudiera decir, y supo desde lo más hondo de sus entrañas, que era solo cuestión de tiempo para que estuviera con él, en su casa.
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