- Creo que necesito llevar más ropa. -murmuró Allison mientras yo revisaba mis r************* .
Solo asentí estando al tanto de que seguramente encontraría una excusa para ello, por lo que solo me limité a mirar las nuevas tendencias de los famosos. En el internado usaban el uniforme de lunes a viernes, por lo que en sí no usaban ropa de calle. Aunque debía admitir que si utilizaban ropa de gala o cóctel para los bailes y cenas con los empresarios.
- Quiero ir de compras hoy. -comentó a lo que yo levanté mi mirada del celular recordando que había algo que no le había contado.- ¿Vamos antes de la cena con Howard?
- No voy a poder -advertí apagando el celular para centrar mi mirada en Allison y sus expresiones.
- ¿Por qué? ¿Tienes una cita o algo? -pregunto frunciendo el ceño y torciendo su boca, como esperaba que lo hiciera. Era un gesto que siempre hacía cuando se le negaba un capricho.
En sí, su pregunta tenía muy poco sentido, no sólo porque de estar hablando con alguien ella estaría enterada. Y de ser cierto... Bueno, eso solo la enfadaría un poco más por no estar al día con mi vida. De todos modos, sin ninguna duda mi respuesta la haría irritarse de sobremanera por unos segundos.
- Quedé con Alex para hacer un trabajo. -me encogí de hombros girando mi celular en mi mano.- Es para la clase de Howard. -le resté importancia pero no quite mi mirada de ella.
Mi hermana se congeló dejando su maquillaje aun sin acabar y se giró para observarme. Ahí, justo ahí estaba la expresión que había esperado.
- ¿Escogiste a tu ex para el trabajo de semestre? -preguntó separando cuidadosamente las palabras para darle más énfasis.
- No lo escogí, Allie. -Rodé los ojos recordando porque no se lo había contado.- Donner me lo puso como compañero.
Esta vez su semblante cambió de manera completamente diferente, de la irritación cambió al enfado, pero no hacia mí realmente. Por esto el hecho de que se fuera al internado complicada mucho las cosas para mi, no tenía a mi cómplice para evadir a todos aquellos que quería lejos. No era exactamente el caso con Alex, pero tampoco lo quería más cerca que un encuentro ocasional en el pasillo. Mi hermana es consciente de esto, pero mi humor no se encuentra por completo en una posición para hacer drama... Eso también era parte del trabajo de Allison en nuestro colegio.
- Tengo que hablar con él. Debe cambiar tu pareja. -sentenció antes de volver a girarse para centrarse en su maquillaje a lo que yo respire hondo.
- Allie, necesito buenas calificaciones si quiero entrar contigo a Elite Cross. -le recordé volviendo a encender mi teléfono.- Y Alex es inteligente. -volví a encogerme de hombros evadiendo mi mirada en mi celular.
Torció tantos músculos faciales como pudo para mostrar desagrado, pero ambas sabíamos que mis palabras solo estaban llenas de razón. Quizás por eso no he hecho tanto alboroto, no estaría tranquila si mi pareja fuera un completo inepto. No dudaba en lo absoluto de Alex, su cerebro es una mina de oro de conocimiento que no me vendría mal justo para este proyecto. El hecho de que fuera mi ex no cambiaba estos hechos. Y justo en ese momento llegó el mensaje del susodicho avisando que ya había llegado por lo que me levanté causando que mi hermana me mire.
- ¿A dónde crees que vas? -frunció el ceño dejando nuevamente su maquillaje.
- Alex ya está aquí. -le reste importancia.- Entre más rápido comencemos más rápido acabaremos. -expliqué simple y la dejé haciendo sus berrinches en su habitación, en el peor de los casos obligaría a la nueva empleada a comprarle más ropa innecesaria.
Entendía que ella venía los fines de semana para pasar tiempo conmigo, pero Allie también debía entender que yo tenía que esforzarme para lograr la entrada a ese internado. Además que hoy íbamos a salir a la fiesta de Nicole y Joshua por lo que si pasaramos juntas pero en la noche. Estaba más que claro que ambas queríamos estar ahí, cada noche era el tema principal. "Ojalá pudieras ver esto... Ojalá estuvieras aquí... Las clases son geniales, pero ojalá estuvieras a mi lado". Comprendía su sentimiento.
Bajé las escaleras guardando el celular en el bolsillo trasero de mi pantalón. Abajo me di cuenta de que Bastian ya había abierto la puerta y Alex estaba del otro lado.
- Bienvenido, joven Parsons. -escuche a nuestro mayordomo hablar.- Es bueno verlo nuevamente.
- Hola, Bas. -saludó entrando a la casa y me miró.- ¿A tu cuarto o a la biblioteca? -preguntó a lo que yo señale lo último.
La ironía de lo muy querido que fue Alex en esta casa siempre me dio risa. Lo digo porque nuestros padres no solían llevar la relación más amistosa, se trataba de una un poco cordial y de negocios. Allison pensó que eso podría cambiar y facilitar las cosas a futuro para la familia si le daba una oportunidad a Alex. Al inicio la idea sonó genial, y al contrario de lo que creí de mis padres, lo tomaron todo muy bien. No era nada raro que ambas familias estuvieran reunidas en el comedor de alguna de las dos casas los sábados por la noche, sin falta.
- Será más fácil encontrar información ahí. -me encogí de hombros antes de mirar a Vanessa que salía de la cocina.- Trae mi mochila del colegio y mi laptop, por favor. -pedí caminado a la biblioteca.- Vamos a estar aquí.
- De acuerdo, señorita Karine. -asintió la chica antes de comenzar a subir las escaleras.
Inmediatamente después sentí la mirada de Alex sobre mí, pero no como antes. Cuando di con sus ojos fue fácil adivinar que sin duda me estaba juzgando, tampoco era la primera vez y dudaba que fuera la última.
- Pudiste haber ido tú misma o traerlo cuando bajaste. -comentó Alex y yo rodé los ojos.
- Olvidé hacerlo. -me justifique abriendo las puertas de la biblioteca y encendí la luz.- Y les pagamos bien, Parsons. No nos estamos aprovechando de nadie.
- Ya... -negó entrando a la biblioteca y se acercó a uno de los escritorios.- Olvidaba como era estar dentro de la burbuja Mitchum.
- No empieces. -pedí sentándome a su lado.- Tu familia es casi igual. -nos defendí aunque sabía que no había comparación.
La frustración que deterioró sin lugar a dudas toda nuestra relación me invadió nuevamente. Su cabeza no era capaz de comprender que realmente le dábamos uno que otro trabajo adicional. Perfectamente pude subir las escaleras y tomar mis cosas, simplemente decidí no hacerlo.
- Nosotros no tenemos tres cocineros, un mayordomo, una ama de llaves, tres choferes, cinco ayudas de cama o doncellas y tres sirvientas. -enarcó una ceja.- Ustedes exageran hasta el tener dinero.
- Tienen un cocinero, dos choferes y dos sirvientas. -imité su gesto.- Además, estamos dando trabajo. Les pagamos un salario bueno. Aquí tienen habitaciones, comida y un horario de trabajo.
Quizás podría verse como una exageración de parte de ambos, no éramos de familias tan diferentes, pero Alex sí tenía una actitud mucho más humilde. Me gustaba eso de él, todavía lo veo como una gran virtud. De todos modos, admirar a alguien no significa que tenga que actuar ni pensar como él.
- Déjalo, Karine. -negó.- No vas a verlo hasta que salgas de toda esta influencia y vivas en el mundo real.
- Existen diferentes mundos, Parsons. No siempre todos vivimos lo mismo pero tienes que agradecer lo que tienes y usarlo. -lo miré sacar sus cosas para ponerlas en el escritorio.
- Solo dejalo, Karine. -volvió a pedir.- ¿Qué has pensado para el proyecto?
Realmente agradecí el cambio de tema, quería terminar con esto lo más pronto posible y esa discusión podría llevar horas de horas enteras y sin llegar a un solo punto medio. Le comencé a explicar mi idea para la primera revisión mientras esperaba a mí doncella traer lo que le había pedido.
Apenas tuvimos lo necesario comenzamos a establecer las ideas para cada revisión y para la presentación final. Algo que debía admitir era que siempre había podido trabajar bien con Alex. Nos complementamos casi de forma increíble en los trabajos. Por eso no me sorprendió que en cosa de una hora ya tuviéramos todo el plan listo para ejecutarlo.
- ¿Comenzamos lo de la primera revisión? -preguntó y yo asentí estirándome.
- Creo que podemos terminar eso hoy mismo, de hecho. -troné mi cuello y me volví a enfocar en el plan de la primera.
- ¿Tienes los materiales para las maquetas? -volvió a preguntar pero esta vez comenzó a dibujar un boceto de lo que habíamos ideado.
Sabía que estaba intentando avanzar tan rápido como le fuera posible, uno de sus "problemas", si bien lo convertía en una persona realmente eficiente, como debía de ser, también podía llegar a ser muy agobiante. De tener las horas suficientes en el día me intentaría convencer de armar todo el proyecto hoy, de principio a fin.
- Todavía no. Eso podemos hacer casi al final para que no se arruinen. -opiné mientras yo comenzaba con una lluvia de ideas.
- Si, tal vez es lo mejor. Por el momento creo que estaremos bien solo con los bocetos y lo escrito. -me dio la razón y yo no pude evitar sonreír, dejarme ganar era un pequeño placer que disfrutaba en serio..
- Si ves. -desvié unos segundos mi mirada de lo que estaba haciendo.- ¿Habría sido tan difícil darme la razón mientras salíamos? -pregunté divertida antes de volver mi atención al libro que tenía en frente. Él soltó una carcajada y mi sonrisa se hizo levemente más grande, pero por eso mismo mantuve la cabeza baja.
- Yo no iba a colaborar a hacerte más caprichosa y egocéntrica. -negó igual de divertido.- Suficiente con lo que hacen en casa.
- ¡Eso es mentira! -reí sintiendo sorpresivamente como mi cuerpo se relajaba.- Yo no soy ninguna de las dos.
- Bueno... -ladeó la cabeza y ahí fue que note que me estaba observando.- Tienes razón. Tú eres más la ovejita de Allison. -se encogió de hombros y suspiré negando.
- No lo soy. -contesté antes de volver a enfocarme en el libro.- Solo la cuido.
Hasta cierto punto tuve que haber imaginado que llegaríamos a este punto de la conversación. Fue un enorme círculo vicioso durante semanas, meses. Siempre el mismo tema al final del día, aunque los dos pusiéramos todo el esfuerzo en hacer lo contrario.
- Sabes que no solo es eso. -negó volviendo a su boceto.- Dejas pasar cosas que a nadie más dejas. Ella te pisotea. -comentó frunciendo el ceño.
- No comiences con eso, Alex. -pedí girándome para mirarlo.- No es así.
- Karine... -antes de que él pudiera seguir hablando la puerta de la biblioteca se abrió y nosotros nos giramos para mirar al responsable de la interrupción.
- Señorita Karine. -apareció Alba con el ceño fruncido.- La cena va a ser dentro de poco y su madre me envió para invitar al joven Parsons. -cambio su mirada a Alex.- La señora dice que le encantaría que se quede.
Casi podría jurar que Alba planeó su entrada, o al menos la utilizó para sacarme de la conversación. De todos modos, su última sugerencia me confundió por unos segundos.
- No creo que... -comencé a contestar pero Alex se adelantó.
- No quisiera molestar. -negó.- Y estoy seguro que no estoy vestido para eso.
No estaba utilizando su uniforme, cosa que le daba más puntos que a mi. Es curioso, en realidad, al inicio de nuestra amistad no le preocupaba su apariencia a tal nivel, su ropa de siempre era más que suficiente. Pero cuando empezamos a salir, poco a poco vi una inseguridad crecer al punto de pensar en cada atuendo, como si tuviera que impresionar a alguien. Siempre sospeché si Allison tenía algo que ver con eso, pero nunca pregunté. Y al parecer la inseguridad sigue ahí.
- Solo va a venir mi tío. -comenté para tranquilizarlo.- Quédate si quieres. Yo no me voy a cambiar. -admití cerrando los libros.- Ya tenemos listo casi todo el trabajo para la primera revisión.
- ¿No te importará? -entrecerró los ojos observando, a lo que yo me encogí de hombros.
- Somos amigos, Alex. -sonreí.- Y mis padres seguro extrañan verte.
- Vale, acepto su oferta. -asintió hacia nuestra ama de llaves.- Gracias, Alba. – ella le dio una sonrisa y desapareció en segundos. - ¿Van a ir tú y Allison en la noche? -preguntó tomando sus cosas también guardando todo.
- Les dije que sí. -le recordé cerrando mi computadora y guardando todo en la mochila.
- ¿Y quieres ir? -cambió la pregunta cruzándose de brazos y recostó su cadera contra el escritorio.- Según lo que recuerdo nunca te gustó.
- Allison quiere ir. -contesté simple pero sabía que él iba a intentar que de respuestas más directas.- Y dejemos esto ahí. -advertí antes de colgar mi mochila al hombro para salir de ahí junto con Alex. No quería empezar el tema de mi hermana de nuevo y por accidente le di una oportunidad para hacerlo.
La situación a continuación sería muy interesante y lo sabía. Nadie conocía las circunstancias por las que había terminado con Alex y por eso mis padres nunca habían sido capaces de superar esa relación. Seguro que esta invitación "inesperada" y la sonrisa de Alba se relacionaban con un interrogatorio de mis padres.
-Alex, que bueno verte. -mi madre rápidamente lo abrazó en cuanto lo vio por el marco de la puerta.- ¿Cómo están tus padres? -preguntó separándose mientras mi papá se acercaba.
Dejé a los tres saludarse y yo me acerque a mi tío que me miraba con una ceja enarcada.
- No comiences, Howard. -advertí con una pequeña sonrisa y me estiré a abrazarlo.- Estábamos haciendo tu maldito proyecto.
- Me encanta oír eso. -sonrió devolviéndome el abrazo.- Espero grandes cosas de ustedes dos.
Casi estaba segura de que había planeado nuestro pequeño dúo, pero a diferencia de mis padres fue por el real potencial que había en ambos como equipo. En parte lo agradezco, pero es algo que me conviene más a mí que a Alex.
- Si no nos matamos antes. -advertí divertida alejándome de él.- Y espero que sea mi entrada a Cross. -admití cruzándome de brazos y él asintió.
- Va a ser tu boleto de entrada. -prometió.- Pero hablando de eso. ¿Dónde está tu hermana? -preguntó barriendo todo el comedor con la mirada.- Tus papás dijeron que debía estar por aquí.
- Debe estar terminando de arreglarse. -me encogí de hombros y me moví cuando mis padres dijeron que nos sentemos.- Ya sabes como es. -le recordé divertida y él asintió.
A pesar de que el comedor pequeño solo lo usábamos cuando eran cenas familiares y para un ambiente más informal. Cada uno tenía su sitio designado. Por lo que camine a mi asiento y me di cuenta que mi madre me había colocado al lado de Alex y frente a mi tio. Mis ojos se entrecerraron en su dirección pero lo dejé pasar.
Allison apareció unos minutos después, casi creí que quería romper su récord de entrada, y se acopló sin problema a las conversaciones.
Algo que debía admitir era que mi personalidad era diferente estando cerca de mi familia y era algo que Alex siempre me había recalcado. Con ellos reía, jugaba y bromeaba porque me sentía tranquila y feliz. Me sentía en casa. Fuera de estos cuatro muros... Bueno, no es un secreto que mi humor da un giro completamente diferente. Llegué a estar en un punto con Alex que me sentía casi en casa con él, pero no duró.
- Siempre me ha gustado verte así. -Alex se acercó para susurrar en mi oído a lo que yo lo mire por el rabillo del ojo sin dejar de hablar con mi tío.
- ¿Has pensado a dónde quieres ir para las vacaciones? -preguntó mientras le quitaban el plato del postre
- Estábamos pensando en Cancún. -se encogió de hombros Allison y yo asentí aunque era la primera vez que escuchaba eso.
Dudaba que realmente lo estuviera pensando y solo fue lo primero que le vino a la cabeza para salir del paso. De estar planeando algo realmente, no lo diría todavía. Por supuesto que sería en el último momento.
- Que bueno ¿y tú, Karine? -desvió su mirada omitiendo la respuesta de Allie y supe que esperaba una verdadera contestación de mi parte.
- Yo quiero visitar Italia. -imite el anterior gesto de mi hermana.- Algo me llama para allá. -admití y noté la sonrisa de Alex.
- Es un lugar precioso. -me dio la razón y recordé que él había prometido llevarme. Una promesa de niños, realmente. Pero ahora su sonrisa parecía que se trataba de una broma privada entre ambos.
- Es una buena opción. -sonrió Howard pero borró la sonrisa al ver la hora.- Gracias por la cena y odio hacer esto, hermanita. -le guiño un ojo a Cristina que rodó los suyos con diversión.- Me tengo que ir. -se encogió de hombros levantándose.
- Siempre dices lo mismo. -lo molestó su hermana también levantándose.- Pero está bien.
La relación de ambos era muy cercana, todas las semanas parecían tener historias nuevas de infancia. Nunca se acaban y eran muy divertidas. Quizás con mis hermanos nunca tuve ese tipo de relación, pero sí con Allison. Casi nadie entendía la imagen completa.
- Además, estoy seguro que los niños van a salir hoy. -aseguró nuestro tío con una mirada en nuestra dirección y aproveché eso para hablar.
- Ya que estamos en eso... -le di una sonrisa a mamá.- ¿Podemos ir a una fiesta? -pedí ya que era más probable que nos dejaran si yo lo hacía.
- ¿Dónde y quién va? -mi mamá entrecerró levemente los ojos.
- En la casa de Josh y Nicole. -contesté levantándome también.- Van a ir los del colegio.
- ¿Vas tú, Alex? -preguntó directamente y yo sinceramente no me sorprendí. Siempre preguntaba lo mismo.
- Si, Cristina. -le dio una de sus encantadoras sonrisas.- De hecho. Si prefieres yo las llevo y las regreso. -ofreció pero mi madre negó.
- Eres un encanto, cariño. -le devolvió la sonrisa.- Pero sería mejor que nuestro chofer les lleve. Así no tienen que preocuparse de estacionarse y eso. -se encogió de hombros y papá asintió.
- Entonces, los dejó. -se acercó mi tío para besar la cabeza de las dos y después la mejilla de mi madre.- Los espero a ustedes dos en clase. -advirtió mirándonos a Alex y a mí, sonreí antes de colgarme de su cuello.
- Nos vemos, tío. -bese su mejilla antes de soltarlo para que se vaya.
- ¿Te pasamos recogiendo? -ofrecí mientras Allison tomaba mi brazo para tirar de mi.
- Si, te escribo cuando esté listo. -comentó y se acercó para despedirse de mis padres.
Era muy educado para irse sin hablar directamente con ellos. Y técnicamente se trataba de mi invitado, no quería quedar mal.
- Lo voy a acompañar a la puerta. -avisé soltándome del agarre de Allie.- Te veo arriba.
Con eso Alex me sonrió y ambos caminamos hasta la puerta donde estaba su mochila.
- Ya recordé porque Howard me cae tan bien. -sonrió tomando sus cosas.- Sacas tu verdadero ser con él. -aseguró mientras abría la puerta.
- Siempre ha sabido tratar a los adolescentes. -le di la razón divertida.- Nos vemos más tarde, Parsons.