Me contuve a suspirar en el momento en que llegué a mi casa. Como siempre, Bastian tomó mis cosas y me dio todas las indicaciones de la cena, aunque faltaran unas cuatro horas, seguro eran órdenes de mis padres. Lo que me puso un poco tensa fue escuchar la música a todo volumen desde la habitación de Allison, a pesar de que esta fuera la más alejada de la casa. Era una de las muchas maneras que tenía para decir que no quería que nadie se le acercara, estaba de más decir que en este caso era específicamente para mi. Al menos eso era lo que mi hermana intentaba decir en voz alta, pero realmente estaba pidiendo todo lo contrario. Era un “ven y discúlpate”. En todo lo que quedó del fin de semana en casa de los Williams no escuché nada de ella, y tampoco la busqué. Aunque por muchas fotos en

