Miré el cielo sobre mi. El frío en la noche era más fuerte pero valió completamente la pena al ver el cielo tan despejado como en esos momentos. Desde muy niña me había gustado ver las estrellas, siempre había visto esos pequeños puntos como oportunidades. Cada una de ellas había nacido y brillaba hasta el último instante antes de morir. Para la mayoría eso sonaba trágico, pero para mi sonaba esperanzador. No importa cuánto pueda llegar a tardar, todos siempre tendrán su momento de brillar antes de morir. Eso era lo que me motivaba a continuar cada día para llegar a cumplir mis metas. Normalmente a nuestra edad todo el mundo duda o critica las decisiones que se toman. No se supone que sepamos qué hacer. Para la mayoría es normal, muy pocos encuentran su vocación y debido a eso los adulto

