Estacioné el auto frente a la hermosa mansión Chapman. Esta era una de las pocas casas que me había encantado desde niña. Eran dos pisos y casi era del tamaño de la mía, no obstante, tenía un ambiente acogedor y divertido. Hillary había dado pocas fiestas en su vida, no porque nadie quisiera venir sino porque ella solo permitía la entrada a personas de confianza. Su familia y ella no habían llegado con dinero ganado de generaciones sino que su madre y su padre habían trabajado duro por ello. Cada pared construida, cada azulejo colocado había tenido una razón para estar ahí. Hasta donde nosotros sabíamos Hillary no había tenido que pasar escasez pero sus hermanos mayores sí lo habían hecho. Mi querida amiga es la menor de tres hijos, por lo que ella ya había nacido cuando sus padres log

