**Tiene contenido sensible sobre animales. Por favor leer bajo su propia responsabilidad.** Hay una transición extraña cuando la mente sabe que está perdiendo algo o a alguien. Primero empieza con los recuerdos, al inicio como montañas que difícilmente dejan que vean algo más. Me pasó mucho con mamá, aunque no tengo muy presentes los recuerdos, sus palabras sí. Con el tiempo eso disminuyó, pero incluso una década después con mi vida formada de una manera completamente distinta, todavía tenía ráfagas que me tomaban por sorpresa, en los momentos más al azar de mi día. Con Matthew fue lo mismo, aunque con él intenté bloquearlo lo más que pude, cada vez que pasaba frente a su casa sentía la patada en mi estómago. No creo haber estado lista en ninguno de esos momentos para perder a ninguno de

