—Lo siento —dije esta vez apenado—creí que era buena idea venir hasta aquí. —No es por eso, el lugar es magnífico — alzo su rostro y miro hacia otro lado, no quería que la viera así de mal. —Estabas tan feliz —exhale derrotado, no quería que esa sonrisa dulce desapareciera de su rostro. —Sigue doliendo —dijo y se echó a llorar otra vez —¡diablos! ella seguía enamorada de él, sentí mi mundo venirse abajo. La tome entre mis brazos y la apretuje fuerte a mi pecho, nos quedamos en silencio un largo rato hasta que se calmó. —Ella era mi amiga… —al fin hablo, sollozando. —Siempre quiso todo lo bueno que me pasaba a mí —sus manos limpiaban las lágrimas que se habían derramado en sus mejillas. —Me dolió que me quitara a mi… prometido pero aún más cuando me entere… que se había metido con mi pa

