—Me encantan esas visitas —busque sus labios para darle un beso. — ¿Terminaste todo? —me cuestiona observando mi escritorio lleno de documentos. —Lo dejare para después —volteo de nuevo hacia ella y sonrió. — ¿Piensas dejar inconcluso tu trabajo? —me mira extrañada frunciendo la ceja. —Porque no… quiero ver a nuestros hijos —la estrecho más a mi cuerpo y tomando mi saco salimos de la oficina. —Ale… —se voltea a verme mientras conduzco al departamento. — ¿Qué sucede muñeca hermosa? —me volteo un momento a verla. —Te amo —susurra y mi corazón se hace más suave. —Yo también te amo amor —tomo su barbilla y acerco su rostro para depositar un cálido beso en sus labios. Cada día que pasa me enamoro más y más de ella, sus dulces ojos azules son mi delirio y es que ella lo sabe. Nuestros

