Pasaron un par de meses desde aquel infortunio con el secuestro de Lauren y todo el estrés que tuvieron que pasar en cuestión de horas. Ahora todo se encontraba en orden, con Leo aún suelto por las calles de New York sin poder dar con su paradero. Kyle y Lauren se encontraban en París, en unas vacaciones para distraerse de todo el trajín de una ciudad como New York. Ya se cumplían dos semanas desde que aterrizaron en la ciudad del amor, habían logrado hacer un par de amistades en los sitios en los que concurrían durante su estadía. Al culminar de ver la película, se dirigieron al bistro de la esquina de la casa alquilada de ambos. Estaba lleno, pero allí ya los conocían muy bien, y como por milagro, enseguida apareció una mesa. - Tendrás que sacarte ese sombrero — dijo Lauren

