“Uno puede defenderse de los ataques; contra el elogio se está indefenso.” —Sigmund Freud— -------------*************-------------- Debido a que me mantuve en silencio admirando a esa persona que solo me generaba rabia y descontrol la voz de Timothe seguía resonando con la misma pregunta. —Patricio, ¿Qué ocurre? ¿Porque no respondes a mi pregunta? —Lo lamento, Timothe, pero no lo hare, mejor prosigamos, me interesa… —Porque no asumes que te agrado verme, aunque diría que luces de mejor estampa que la última vez, mucho más decente—refería esa persona que solo me generaba desagrado. Sin detenerme a responder pedí a Timothe que siguiéramos. A poco de entrar en la oficina donde esperaba el presidente por mí, mi amigo me detenía. —¿No dirás de donde la conoces? Me alarma pensar que sea

